POR ANALIA CASTRO
Un nuevo aniversario de El Arrimadero llenó de nostalgia a la comunidad artística de Neuquén que, tras desempolvar fotos y traer a la memoria viejas anécdotas, renovó su fuerza para seguir apostando a la creatividad, el entretenimiento y el trabajo colaborativo. La sala heredera del viejo Teatro del Bajo (el primero en la ciudad del circuito independiente), cumplió diez años y lo celebró el miércoles pasado con una emotiva varieté que reunió a distintas figuras y agrupaciones que fueron parte de su historia de lucha y autogestión.
Las paredes de ese espacio cultural, emplazado en Misiones 234, fueron y siguen siendo testigos de los triunfos del arte frente a los frecuentes vaivenes económicos, a los que actualmente se les da batalla con talleres y propuestas presentadas a sala llena. Años atrás, esos muros y telones contuvieron la ebullición artística que se dio en el ex Teatro del Bajo en los 80', luego de que un grupo de teatreros reciclaran una vieja carpintería que funcionaba en el lugar.
"En realidad el teatro era la mitad de lo que es hoy, porque con el tiempo se anexó otra casa", recordó en diálogo con LMNeuquén, el teatrista Flavio González, quien hace tres años se puso al frente de la gestión del pequeño complejo, junto a la actriz Adriana Iglesias.
Ellos tomaron la posta en 2016 y se comprometieron a continuar el legado del teatrista Raúl Ludeña y la recordada Alicia Monsalve, quienes hace una década abrieron las puertas de la sala bajo el nombre de El Arrimadero. Tenían como meta revitalizar el proyecto de aquellos hacedores del arte que levantaron paredes, construyeron escenarios y acondicionaron aquel amplio taller lleno de herramientas y aserrín.
"Alicia era alumna de Rául, se hicieron muy amigos, y cuando él le planteó la posibilidad de abrir el teatro, se puso muy contenta. Trabajaron una barbaridad. Ella estaba más que nada en la cocina, hacía toda la parte del buffet", recordó la actriz Cane Aiello, quien años atrás colaboró con la administración del "refugio cultural".
"Todos venían gratis para ayudar al teatro. Las salas amigas hicieron funciones a beneficio. Lo llevamos adelante con todo el amor del mundo"
"Raúl falleció en muy poco tiempo y Alicia y su familia se pusieron el teatro al hombro. Y con el grupo nuestro -llamado 'Elenco (in)estable del Arrimadero'- hicimos Cabaret:la vida es así. Durante los primeros meses lo hicimos sin cobrar, para ayudar. La idea fue de Gustavo Lioy, pensábamos que no iba a funcionar pero fue impresionante. La gente llenó el teatro, que estaba ambientado como un cabaret y las mozas éramos los personajes", recordó Aiello con dejo de orgullo, tristeza y alegría.
Meses después, otra tragedia golpeó a la comunidad artística que, peses a todo, continuó adelante dando lo mejor de sí para mantener vigente el arte en el heredero de El viejo Teatro. Un paro cardiorespiratorio se llevó la vida de Alicia Monsalve en enero del 2011 y, tras un impasse, El Arrimadero volvió a abrir sus puertas con una nueva versión de Cabaret que tenía uno o dos invitados cada jueves. “Eran artistas que cantaban, que actuaban o que hacía stand up. Todos venían gratis para ayudar al teatro. No podíamos no seguir el trabajo de dos personas que valían la pena”, sentenció con una sonrisa llena de emoción.
"Y seguimos trabajando. En ese momento nos ayudó la municipalidad que estaba cargo del ex intendente Martín Farizano y todas las salas amigas hicieron funciones a beneficio. Pudimos pagar las deudas y formamos una asociación llamada 'Los siete locos' y lo llevamos adelante con todo el amor del mundo hasta el 2016, que se hicieron cargo Flavio y Adriana", dijo Aiello y luego manifestó su malestar porque la sala no recibe el subsidio derivado del impuesto que pagan los espectáculos de otras provincias o países. "Así estamos, peleándola con el público que viene siempre", exclamó.
"Este espacio es muy querido por todos los teatristas porque acá se conformó el Teatro del Bajo, el primer teatro independiente de la ciudad de Neuquén. Tiene algo especial"
"En un momento hacíamos todo: preparábamos la pizza, cobrábamos la entrada, actuábamos, poníamos las luces, hasta que acá nos acomodamos", sumó, por su parte, la actriz y directora Silvana Feliziani que también fue parte de 'Los siete locos'.
"Este espacio es muy querido por todos los teatristas porque acá se conformó el Teatro del Bajo, el primer teatro independiente de la ciudad de Neuquén. Tiene algo especial. Para mi es mi casa, me siento muy cómoda acá", remarcó.
En 2016, cuando desembarcaron González e Iglesias (la dupla que también organiza el clásico ciclo infantil Parapibes), la sala fue rebautizada como "La vuelta de la esquina", pero el nombre de El Arrimadero se mantuvo en forma consuetudinaria.
"Lo que le gusta mucho al público es que El Arrimadero brinda una salida completa: ven teatro o un show musical, comen y toman. Todo en el mismo lugar"
Más allá de los escollos económicos, el espacio se consolidó dentro circuito local independiente gracias a las propuestas autogestivas de múltiples elencos locales, nacionales e internacionales.
"Lo económico siempre fue un tema porque alquilamos, los impuestos son altos y muy pocas veces llega algún subsidio de algún lado. Por eso trabajamos en forma libre y estamos abiertos a distintos formatos para solventar los gastos. Damos lugar a proyectos autogestivos, también alquilamos el espacio o traemos a artistas famosos como Fabián Vena, que en abril dio una MasterClass y presentó una función de la obra Conferencia bajo la lluvia", dijo Flavio Gonzaléz.
"Lo que le gusta mucho al público es que El Arrimadero brinda una salida completa: ven teatro o un show musical, comen y toman. Todo en el mismo lugar. Las mesas se comparten, charlan y la gente disfruta", acotó Aiello.
Tras recordar que en la ciudad quedan pocas salas de teatro en funcionamiento, la actriz valoró la vigencia de El Arrimadero y advirtió que a los elencos les cuesta conseguir fechas para sus obras.
De cara al futuro, el administrador de El Arrimadero manifestó que espera mejorar la calidad edilicia y tecnológica (luces y sonido) para incrementar el confort del público y los artistas que trabajan en el lugar. "Nuestro deseo es brindar el mejor espectáculo a la gente", concluyó.