Durante la temporada pasada, visitaron el balneario de Valentina más de 20 mil personas. Según indicó Sergio, uno los cuidadores, el perfil es más que nada familiero, de personas que van con sus chicos a comer un asado o a conocer el parque acuático que está al lado.
Comentó que los fines de semana concurren tantas personas que el lugar queda chico, porque hay 40 parrillas y se necesitarían por lo menos el doble.
El subsecretario municipal de Deportes y Juventud, Ariel López, confirmó que el balneario "logró consolidarse" como una alternativa más para el verano. "El año pasado, cuando estaba recién inaugurado, tuvimos buena respuesta en cuanto a visitantes, con 20 mil personas en toda la temporada, y hoy estamos en dos mil en promedio los fines de semana más otras 500 los demás días", indicó.
40 parrillas hay en el complejo. Afirman que por la demanda se necesitaría el doble."Hay que tener en cuenta que mucha gente ya usaba esa costa antes de que fuera balneario y ahora, como tiene infraestructura, concurren más seguido", observó.
Para el que recuerda el video promocional con el que se anunció este balneario, hay dos grandes diferencias entre el gráfico que se difundió desde el Municipio y lo que se observa a un año de la inauguración. Uno de los contrastes más visibles es la falta de árboles frondosos cerca de la playa, algo que recién se podrá solucionar con el paso de los años. Otro aspecto es la extensión de la costanera, que hoy tiene apenas 300 metros.
El año pasado, el intendente Horacio Quiroga había anunciado que tenían pensado agregar 500 metros más de paseo costero para esta temporada, pero la obra se postergó. López informó que la única inversión para este verano es "dejar una cancha de beach voley permanente", que se pueda usar aún en los días de menos calor.
Fabián, otro de los cuidadores del lugar, señaló que también hace falta "que tenga agua potable, más que nada para los que vienen con chicos y te piden, además de enchufes y algún kiosco, porque no hay para comprar".
El funcionario municipal coincidió en que quedan cosas por mejorar, aunque remarcó que fue mucho más lo que se hizo que lo que falta. "Tenemos controles de zoonosis, guardavidas, enfermería, riego e instalaciones que están en muy buenas condiciones", dijo y agregó: "Le cambiamos la cara a esta parte de la costa y no fue fácil, ahora hay que ir consolidando este nuevo espacio cada vez más".
Más allá de las observaciones, lo cierto es que gran parte de los neuquinos ha decidido pasar al menos una tarde bien cerca de Balsa Las Perlas.
La zona con menos rescates
El balneario de Valentina Sur es el que menos rescates tuvo en la temporada pasada y lo que va de esta. Ariel López, subsecretario del área, indicó que eso se debe a que funciona bien la prevención que se hizo con los guardavidas y a que es un sector seguro.
Comentó que “el único problema en Valentina es la gente que se va más allá del balneario, a zonas no permitidas para bañarse, porque más hacia el este el río hace como una curva y es medio peligroso”.
El funcionario añadió que “eso es un tema a solucionar, aunque no va a ser tan fácil, porque hay gente que ya se metía ahí antes de que se habilitara el balneario y están acostumbrados, por eso hay que concienciar sobre el riesgo que implica”.
El parque acuáticoJunto al portal de acceso al balneario de Valentina hay otro portón enorme que marca la entrada al parque acuático La Perla, administrado por una entidad privada. Este centro recreativo abarca un grupo de lagunas naturales entre chacras, donde se instalaron equipos especiales para la práctica de deportes acuáticos.
El parque se inauguró el 13 de diciembre de 2014 y funciona todos los días por la tarde. La entrada es gratuita y se cobra por los juegos y entretenimientos. El predio cuenta con confitería, baños y reposeras. La administración está a cargo de la Asociación Alto Valle de Kitesurf y Snowkite.
Tronco, la nueva mascota del lugarComo ocurre en los demás balnearios públicos de la
ciudad, el de Valentina Sur ya tiene su propia mascota: un perro de raza indefinida que se instaló en el predio hace unos meses y al que los cuidadores bautizaron Tronco, porque le gusta dormir pegado a los árboles.