El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), el primero en su tipo a nivel mundial que permitió la restitución de 75 víctimas del robo sistemático de bebés durante la última dictadura, cumplió 35 años con el desafío de contar dentro de dos años con tecnologías que permitan restituir la identidad biológica a partir de los bisnietos, en caso de que los nietos hayan fallecido sin saber quiénes eran.
"Si vos ves la historia de la humanidad, el desarrollo de la ciencia en general no estuvo enfocado hacia el respeto de los derechos humanos sino más bien en violarlos, y por eso se generaron armas químicas o proyectos eugenésicos", dijo a Télam la directora general técnica del BNDG, Mariana Herrera Piñero. "El del Banco fue uno de los primeros casos en los que se planteó poner la ciencia al servicio de la reparación a las violaciones de esos derechos", dijo.
De hecho, el BNDG fue el primero en el mundo y referencia para los bancos de ADN de criminalística y búsqueda de personas que comenzaron a surgir en todo el mundo a mediados de la década del 90. "En general, casi todas las bases de datos genéticos están abocados a la resolución de casos de criminalística", dijo la responsable del área de ADN Mitocondrial del BNDG, Florencia Gagliardi.
"Por eso todas las herramientas de las que disponemos fueron desarrolladas principalmente para resolver casos policiales y lo inédito en el mundo consistió en su aplicación para la reparación por parte del Estado de los delitos que él mismo cometió", dijo.
Con la identificación de los nietos que fueron víctimas de supresión de identidad durante la dictadura como principal misión, la creación del BNDG el 1 de junio de 1987 fue consecuencia de un movimiento iniciado por las Abuelas cuatro años antes, cuando recorrieron 12 países para ponerse en contacto con los más renombrados genetistas. El trabajo dio sus frutos y en 1984 pudieron acercar una primera herramienta, el "índice de abuelidad".
"En ese momento, la genética molecular no estaba completamente desarrollada y por eso había que pensar en marcadores (serológicos), que no son genes propiamente dichos sino la expresión o producto de los genes que se podían analizar en la sangre; como los grupos sanguíneos, los antígenos de histocompatilidad que se usan para trasplantes, o las proteínas del suero (sanguíneo) que son altamente variables en la población", explicó Herrera.
En ese sentido, Gagliardi explicó que "el índice de abuelidad es un cálculo estadístico que usa las frecuencias de esos marcadores serológicos, porque conociendo este dato uno puede calcular si el niño compartía esos antígenos por azar o porque estaban relacionados biológicamente con esos familiares, con una certeza del 99,9%".
Un año antes de la creación del Banco, Paula Logares –que por entonces tenía 8 años- se convirtió en la primera nieta restituida cuya filiación se comprobó a través de estudios genéticos, en ese momento, por el "índice de abuelidad". "Está buenísimo contar con la ciencia como aliada, por el valor de la ciencia en nuestra sociedad y sus herramientas, que excede lo político", dijo Logares a Télam.
Esos estudios se hacían por pedido judicial en el Hospital Durand que contaba con un laboratorio acorde a este desafío. "A partir de ese primer caso, cada vez que Abuelas encontraba un posible nieto, hacía la denuncia y la justicia ordenaba que tomara la muestra pero la comparación se hacía uno a uno con el posible grupo familiar", explicó Gagliardi.