Mientras Leeds y Liverpool se mataban a goles en Inglaterra, en Bélgica se dio una acción insólita. El blooper del año y de la última década.
Primero, un defensor rechazó pésimo y el balón salió disparado para arriba y cayó en el área chica. Segundo, el arquero salió a cortar, golpeó a un rival y despejó mal: a escasos metros.
Un atacante aprovechó el rebote, la picó y el balón dio en el travesaño. Allí apareció Aster Vranckx, quien con 17 años estaba jugando uno de sus primeros partidos.
Solo en el área chica, sin ningún tipo de marca, tuvo tiempo de hasta parar de pecho el balón y pegarle: ¡pero pisó el balón y cayó junto al poste! Nunca se pudo recomponer y un defensor despejó el balón.
Pasó en Mechelen, el equipo de Vranckx, contra Oostende.
Y para colmo de males, el equipo de este muchachito perdió con un gol a los 50 minutos del segundo tiempo. Seguro, esta noche no duerme...