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El calor es el gran culpable de los bichos que nos asustan

Alacranes, tapiocas y palometas aparecen en esta época del año.

capital federal

Alacranes, tapiocas, palometas... Tres especies que se han convertido en una verdadera pesadilla para los argentinos. Para algunos, lamentablemente, esa pesadilla terminó en tragedia. Pero, ¿por qué aparecen? Uno de los factores, tal vez el más importante, son las altas temperaturas.

Los alacranes se convirtieron recientemente en noticia luego de que un nene de 5 años, picado por uno de ellos en su casa de Palermo, sufriera cuatro ataques al corazón y sobreviviera de milagro. Las tapiocas también ocuparon páginas en los diarios después de que sorprendieran a los turistas de Pinamar y Villa Gesell en medio del descanso. Y las palometas se sumaron en los últimos días tras atacar en el río Paraná, en Posadas, y dejar al menos cinco heridos. Especialistas confirman que si bien existen otros factores determinantes, el denominador común para explicar la aparición casi en simultáneo de estos animales es el calor intenso.

Matías Pandolfi, investigador del Conicet que se especializa en el comportamiento de peces, explica que cuando la temperatura del medio aumenta, las palometas (o pirañas) incrementan su agresividad. Además, asegura que en esta época del año se acercan a la costa para reproducirse y ahí se encuentran con la gente. “Somos nosotros los que estamos invadiendo el hábitat de estos animales”, dice. Por eso recomienda no bañarse cerca del mediodía, que es el horario en el que se registra la mayor cantidad de ataques, y evitar las zonas que tienen mucha vegetación acuática, porque allí se encuentran los huevos y larvas de estos animales que son muy territoriales. Y resalta que está contraindicado entrar al agua con heridas sangrantes abiertas porque atraen a las pirañas.

En el caso de las tapiocas (aguas vivas pequeñas) y los alacranes, el calor también resulta determinante. “Las altas temperaturas son necesarias para la presencia de tapiocas aunque influye mucho el viento, que las direcciona hacia uno u otro lugar. El exceso de calor también tiene que ver con que la especie más venenosa de escorpiones se adaptara muy bien al ambiente urbano”, sigue Pandolfi.

El biólogo Alejandro Winograd aclara, sobre la situación de las tapiocas, que su “explosión” puede haberse dado en otra parte. “Es posible que luego las corrientes marítimas las hayan arrastrado a la costa argentina”, detalla. Los alacranes se vuelven “más activos y voraces cuando el termómetro sube”, dice Gabriel Pisapia, subdirector médico veterinario del Instituto Pasteur, quien destaca que la “falta de sanidad ambiental” y la “remoción de tierra por obras” también tiene incidencia en el aumento de casos registrados.

El chico que se salvó de morir por un alacrán

Tobías Núñez es el nene de 5 años que fue picado por un alacrán venenoso el 7 de enero y que llegó a estar en un estado crítico, al punto de sufrir cuatro paros cardíacos. Afortunadamente, la semana pasada fue dado de alta después de estar internado en el Sanatorio Güemes. Deberá seguir un control regular con un cardiólogo y un pediatra. “La vida que hará es una vida normal. Con una actividad física restringida por el momento, hasta que se termine de recuperar. No tiene que hacer reposo, pero tiene que hacer una actividad física controlada”, informaron los médicos.

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