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PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar
Quince años separaban a Juan Martín Guevara de Ernesto, su hermano mayor. Cuando tenía 10 años, su hermano emprendió el segundo viaje por América Latina que lo llevó, un tiempo después, a convertirse en uno de los líderes del triunfo de la Revolución Cubana. Juan Martín habla más del Che que de Ernesto durante la entrevista con LM Neuquén, luego de inaugurar la muestra fotográfica en la Legislatura neuquina que lo lleva a afirmar: “Ernesto Guevara es mi hermano de sangre y el Che es mi compañero de ideas”.
¿Cuánto de aventura tuvo la vida del Che?
Él mismo se definía como un aventurero. En una carta escribió: “Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente, de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades”. Si mi hermano no hubiera recorrido América, donde conoció las injusticias y la vida de la gente común, no se habría encontrado en 1955 en México con Fidel Castro y sumado a la Revolución Cubana, por lo tanto no habría Che.
¿Cómo fue la relación con él, teniendo en cuenta que Ernesto le llevaba 15 años?
La relación era más de un amigo y compinche que de un hermano mayor. Además, era muy divertido. Era lindo estar con él. Cuanto más pasa el tiempo, yo soy menos Juan Martín y más el hermano del Che.
—¿Cuándo lo vio por última vez?
Estuve con él ya como el Che en enero de 1959, con 15 años. La última vez fue en Montevideo, en 1961, cuando fue la Conferencia de la OEA en Punta del Este. Yo tenía 18 años y viajamos con mis padres y mis cuatro hermanos. En ese momento nuestra conversación fue más política, yo ya militaba en organizaciones estudiantiles (después lo hice en el PRT), y hablamos sobre la construcción del socialismo en Cuba. Cada vez más me daba cuenta de la importancia de sus ideas y hacia dónde se encaminaban las luchas que se venían dando en América.
¿Cómo se enteró del asesinato en Bolivia?
Yo trabajaba en una empresa de productos lácteos y ese día estaba haciendo el reparto de mercadería. Me enteré por los diarios. Varias veces habíamos recibido noticias falsas sobre su muerte. Mi hermano Roberto viajó a Valle Grande y después a La Paz, donde se entrevistó con militares bolivianos que le dijeron: “No hay cuerpo”. Creo que esa negación era el intento de decir “no hay Che” y, por lo tanto, no va a haber trascendencia. Después nos llamaron desde La Habana y nos confirmaron la muerte.
¿Por qué le parece que todavía sigue reivindicándose su pensamiento y lucha?
El mundo no está bien. El atentado terrorista en Manhattan, la vez pasada fue en Barcelona, la victoria de la derecha en Austria, en Alemania un partido neonazi saca el 15%... Es evidente que desde 1967, cuando asesinan a mi hermano, hasta la actualidad el mundo no mejoró. El 1% de la población tiene más del 50% de la riqueza del PBI mundial. El Che está vigente hoy porque interpela a la injusticia, al capitalismo.
-¿Cómo fue para usted ser el hermano del Che durante los ocho años en que estuvo en diversas cárceles de la dictadura?
En 1976 estaba detenido en la cárcel de Sierra Chica y uno de los oficiales me empezó a interrogar y me habló de la lucha contra la subversión. Pero antes de irse me dijo: “Qué gran tipo era el Che, lástima que agarró para la izquierda, porque ese tipo sí valía”.
Exposición
Del hombre al mito en más de 30 fotos
“La idea de la muestra fotográfica es ir más allá de la figura política del Che. Queremos mostrar al hombre que fue mutando, su vida como médico hasta transformarse en un líder político”, explicó Juan Martín Guevara, en relación con la muestra fotográfica “De Ernesto al Che, un viaje”, organizada por la Fundación Che Vive y que se exhibirá este mes en el hall de la Legislatura.
Las imágenes reflejan momentos de la infancia, la adolescencia y la juventud de Ernesto Guevara, sus días en El Congo y Bolivia junto a sus padres y hermanos, su etapa universitaria y hasta un registro de su paso por la provincia de Neuquén que lo llevó hasta Cuba.