Doble rebozado y 20 minutos de freezer para que el queso se funda sin escaparse. La receta completa, con 500 gramos de muzzarella.
Los bastones de muzzarella se hacen con seis ingredientes: queso, huevos, harina, pan rallado, sal y aceite. Crocantes por fuera y con el queso fundido por dentro, van bien en una picada, al lado de una cerveza o como solución rápida cuando hay que poner algo en la mesa.
En casa quedan a la altura de los de cualquier bar. Hay que respetar dos pasos: rebozarlos dos veces y enfriarlos antes de freír.
El doble rebozado y el frío previo hacen que el queso se funda adentro sin romper la cobertura. Sin esos dos pasos, la muzzarella se abre camino y termina en el aceite.
El pan rallado admite variantes: se le pueden sumar especias, o usar uno más grueso para ganar textura.
Los bastones de muzzarella son un fijo en bares, bodegones y cocinas caseras. No vienen de una tradición culinaria en particular. Se impusieron por el gusto por el queso fundido y la fritura bien hecha, crujiente afuera y elástica adentro.