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Buñuelos caseros: una receta simple para resolver algo dulce en minutos

Crujientes por fuera y esponjosos por dentro, estos buñuelos caseros se preparan en minutos con ingredientes básicos y rinden para compartir.

Hay preparaciones que funcionan siempre. De esas que aparecen casi sin pensarlo, cuando pinta algo rico para acompañar el mate o cortar la tarde con un bocado caliente. Los buñuelos entran directo en esa categoría: fáciles, rendidores y con ese aire casero que nunca falla.

Crujientes por fuera, suaves por dentro, tienen esa capacidad de adaptarse a cualquier momento del día. No hace falta excusa, ni demasiada planificación: con ingredientes básicos y un poco de tiempo, salen solos.

Los buñuelos admiten mil versiones. Dulces, más neutros, con algún toque extra o bien clásicos, son una de esas recetas que se acomodan a lo que tengas en la cocina.

Ingredientes Buñuelos

  • 250 g de harina
  • 2 huevos
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 100 ml de leche
  • 50 g de manteca derretida
  • Aceite para freír
  • Azúcar impalpable

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Paso a paso

En un bol grande, mezclar la harina, el polvo de hornear, el azúcar y la pizca de sal.

En otro recipiente, batir los huevos y sumar la leche junto con la manteca derretida. Integrar bien.

Unir ambas preparaciones y mezclar hasta lograr una masa homogénea, sin grumos. Tiene que quedar espesa, pero lo suficientemente aireada como para poder tomarla con cuchara.

Calentar abundante aceite en una sartén profunda o freidora a temperatura media-alta.

Con ayuda de una cuchara, formar pequeñas porciones y llevarlas al aceite caliente. Freír hasta que estén dorados de todos lados, aproximadamente entre 2 y 3 minutos.

Retirar con espumadera y apoyar sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Antes de servir, espolvorear con azúcar impalpable.

Para llevarlos un paso más allá

Se pueden servir tal cual o sumarles algún acompañamiento: miel, dulce de leche, chocolate o lo que tengas a mano. También podés aromatizar la masa con esencia de vainilla o algún licor para darle otra profundidad.

Una receta con historia

El buñuelo es una preparación antigua que atravesó siglos y culturas. Ya en la antigua Roma existían versiones de masas fritas similares, conocidas como globuli.

Con el tiempo, la receta se expandió por Europa y encontró en España un lugar clave, donde se volvió parte de celebraciones y tradiciones populares. Desde allí viajó a América Latina, donde cada región la reinterpretó con ingredientes propios y distintas formas de preparación.

Hoy, lejos de cualquier origen puntual, los buñuelos siguen vigentes por una razón simple: funcionan. Son económicos, versátiles y tienen ese encanto de cocina real, la que pasa de mano en mano sin perder vigencia.

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