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El cheesecake de frutilla combina la cremosidad del queso con frescura frutal. Receta de origen griego y popularizado en EE.UU.
El cheesecake es uno de los postres más populares y versátiles del mundo, y la versión con frutillas tiene un lugar especial en la repostería argentina. Esta delicia, que combina la cremosidad del queso con el sabor refrescante de las frutillas, es una excelente opción para sorprender a familiares y amigos, ideal para disfrutar en tiempos de calor. Aunque a primera vista puede parecer un postre moderno, la historia del cheesecake se remonta a miles de años, hasta tiempos de la antigua Grecia. En esta nota, exploraremos el origen de esta delicia y compartiremos una receta clásica de cheesecake de frutilla que podés hacer en casa.
La historia del cheesecake comienza en la Grecia Antigua, donde ya en el año 2.000 a.C. se registran los primeros indicios de un postre similar, hecho a base de queso fresco. Este postre fue especialmente popular durante los Juegos Olímpicos de la época, ya que se creía que el cheesecake aportaba energía a los atletas. Más adelante, cuando los romanos conquistaron Grecia, adoptaron la receta y la llevaron a sus tierras. Con el tiempo, la receta fue evolucionando y se extendió por toda Europa.
El cheesecake como lo conocemos hoy, sin embargo, tomó su forma definitiva en Estados Unidos, particularmente en Nueva York. Allí, en el siglo XIX, con la llegada de inmigrantes europeos, se popularizó la idea de mezclar queso crema con otros ingredientes para crear una textura cremosa y suave. En 1872, un lechero estadounidense intentó recrear un queso francés suave, el "Neufchâtel", y accidentalmente creó el primer queso crema, ingrediente fundamental en los cheesecakes modernos. Así nació el famoso "New York Cheesecake", conocido por su sabor intenso y su textura densa y cremosa. A partir de entonces, la receta fue variando y adoptando nuevas versiones, incluyendo la combinación con frutas frescas, como frutillas, para darle un toque de frescura.
El cheesecake en Argentina
En Argentina, el cheesecake llegó con las influencias culinarias de Europa y Estados Unidos, y rápidamente se adaptó a la cultura gastronómica local. Aunque el “postre de queso” ya existía en algunas formas en la repostería tradicional, la incorporación del cheesecake moderno con frutillas y otros sabores frescos fue ganando adeptos en pastelerías y hogares. El cheesecake de frutilla, en particular, se convirtió en una opción ideal para los argentinos, especialmente en épocas de calor, ya que la combinación de queso crema y frutillas aporta una frescura irresistible.
Además, la accesibilidad de los ingredientes –queso crema, frutillas frescas y galletitas para la base– hace que este postre sea relativamente fácil de preparar en casa. En muchos hogares argentinos, el cheesecake se ha convertido en un clásico de celebraciones y ocasiones especiales, aunque también es una opción perfecta para la merienda o para disfrutar un domingo en familia.
Si querés probar un cheesecake de frutilla casero, te dejamos una receta fácil de seguir y que no requiere horno. Es ideal para quienes buscan un postre delicioso y fresco sin complicarse demasiado en la cocina.
Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas dulces
- 80 g de manteca derretida
Para el relleno:
- 500 g de queso crema
- 200 g de crema de leche
- 150 g de azúcar
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 10 g de gelatina sin sabor (aproximadamente 1 sobre)
Para la cobertura de frutillas:
- 250 g de frutillas frescas
- 50 g de azúcar
- Jugo de medio limón
- 5 g de gelatina sin sabor
Un postre irresistible y versátil
El cheesecake de frutilla es un postre perfecto para cualquier ocasión. La combinación de la cremosidad del queso, el toque dulce de la base de galletitas y la frescura de las frutillas es simplemente irresistible. Además, esta receta es una excelente base para experimentar con otras frutas de temporada, como duraznos, frutos rojos o mango, adaptándola a las preferencias personales y a la época del año.
Así, el cheesecake de frutilla ha logrado consolidarse como un postre favorito en Argentina, uniendo tradición y modernidad en cada bocado. Con ingredientes accesibles y un proceso de preparación relativamente simple, es un postre que invita a disfrutar y compartir en cualquier momento del año.
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