Una receta fresca, rica y sobre todo con mucho sabor. El balance entre el durazno y la cebolla te van a dar ganas de probarla.
Una receta sin misterios ni trucos. Con productos de estación. Una ensalada diferente y sencilla para variar la mesa, conocer otros registros de sabor y disfrutarla en verano. La frescura del durazno y el balance con la cebolla morada y el cilantro, le aportan un sabor interesante para salir de la monotonía de las ensaladas. La terminamos con una vinagreta casera.
Ingredientes:
Desarrollo:
Preparar la vinagreta. En un recipiente colocar una cucharada de vinagre, tres de aceite de oliva y un poco de mostaza. Revolver y reservar.
Lavar y secar bien todas las verduras y fruta. Cortar la cebolla en pluma y el durazno pequeño. En un plato ir acomodando la rúcula, acomodar los duraznos, la cebolla y las hojas de cilantro. Sumarle el maní, sal, pimienta, aceite de oliva y unas cucharadas de vinagreta. ¡Disfrutar!
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