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La lengua a la vinagreta es una receta clásica en nuestro país. ¿Cuál es el origen? ¿De dónde viene esta costumbre?
La lengua a la vinagreta es uno de esos platos que evocan la mesa familiar y las celebraciones en Argentina. Con sus sabores intensos, este plato tradicional es un emblema de las cocinas de las abuelas, que desde siempre han encontrado la manera de aprovechar cada parte del animal para crear delicias con identidad propia. Si bien a algunos puede intimidarles la idea de preparar lengua, quienes la prueban descubren un manjar suave, tierno y lleno de sabor que, además, tiene una rica historia.
La preparación de la lengua tiene sus raíces en la cocina europea, especialmente en países como España, Italia y Francia, donde este corte era habitual en recetas de invierno o en conservas. Con la inmigración europea a finales del siglo XIX y principios del XX, muchas de estas recetas llegaron a Argentina, adaptándose y fusionándose con ingredientes locales y el gusto argentino por el sabor intenso de las vinagretas. Al igual que otras recetas de carnes en conservas, la lengua a la vinagreta se convirtió en un plato infaltable en celebraciones como la Navidad, reuniones de fin de año o simplemente como entrada en almuerzos de domingo.
Durante décadas, la lengua a la vinagreta ha sido parte de la mesa criolla, en donde se disfruta como una entrada que se sirve fría, perfecta para el verano y muy fácil de preparar con antelación. Este plato se destaca por su versatilidad y su equilibrio entre sabores ácidos, dulces y herbales, aportados por la vinagreta, que realza la suavidad de la carne.
Si bien hay muchas versiones de la receta, en la preparación tradicional se utilizan ingredientes simples que resaltan el sabor de la lengua. Los elementos esenciales son la lengua vacuna, el ajo, el perejil, el vinagre, el aceite, y algunos vegetales frescos como el morrón y la cebolla, que agregan color y textura al plato.
- 1 lengua vacuna de tamaño mediano
- 2 hojas de laurel
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria
- 1/2 morrón rojo (pimiento)
- 1/2 morrón verde (pimiento)
- 2 dientes de ajo
- Perejil fresco picado (al gusto)
- 1/2 taza de vinagre de vino blanco o de manzana
- 1/2 taza de aceite de girasol o de oliva
- Sal y pimienta al gusto
Cada familia tiene su propia versión de la lengua a la vinagreta. Algunos agregan huevos duros picados para una textura adicional y un sabor suave que contrasta con el ácido de la vinagreta. Otros prefieren añadir aceitunas o alcaparras, que suman un toque salado y especial. Existen quienes incluso juegan con diferentes tipos de vinagre o aceites aromatizados para darle un giro personal a esta receta tan arraigada en la tradición argentina.
Para muchos cocineros, el secreto está en dejar reposar la lengua en vinagreta durante toda la noche en la heladera. Este tiempo de maceración permite que cada rodaja absorba bien los sabores de los vegetales, el vinagre y el aceite, logrando una textura y un gusto mucho más intensos.
En la actualidad, la lengua a la vinagreta ha logrado mantenerse en la gastronomía argentina, en gran parte debido a su carácter festivo y a que es un plato que rescata el sentido de aprovechamiento total de los alimentos. Con el auge de la cocina tradicional y de los platos "de abuela", este clásico ha resurgido en restaurantes que buscan rendir homenaje a la gastronomía argentina.
Para muchos jóvenes, la lengua a la vinagreta es un redescubrimiento. A pesar de que es un plato que a primera vista puede generar dudas, quienes se atreven a probarlo suelen quedar encantados con su sabor delicado y su textura inusual. Además, es un plato económico y rendidor, perfecto para grandes reuniones.
En un país donde la carne es un símbolo gastronómico, la lengua a la vinagreta es una muestra de la capacidad de la cocina argentina para crear platos llenos de sabor con ingredientes sencillos. Esta receta se mantiene viva en las mesas argentinas no solo por su sabor y su versatilidad, sino porque conecta a generaciones a través de la memoria y el gusto compartido.