Con pocos ingredientes y varios trucos, la receta de Doña Petrona permite preparar milanesas tiernas, crocantes y con auténtico sabor casero.
Pocas comidas despiertan tanta unanimidad como una buena milanesa. Con puré, papas fritas, ensalada o entre dos panes, forma parte del menú cotidiano de millones de argentinos y atraviesa generaciones sin perder vigencia.
Entre las incontables versiones que existen, hay una que conserva un lugar privilegiado: la de Doña Petrona C. de Gandulfo. Su receta, sencilla pero llena de pequeños detalles, sigue siendo una referencia para quienes buscan una milanesa tierna por dentro, crocante por fuera y con ese sabor casero que nunca pasa de moda.
Hablar de Doña Petrona es recorrer buena parte de la historia de la cocina argentina. Desde la publicación de su emblemático libro y sus programas de radio y televisión, enseñó a cocinar a miles de familias con recetas pensadas para todos los días.
Las milanesas ocupan un lugar especial dentro de ese legado. No tienen ingredientes secretos ni técnicas complicadas. La diferencia está en respetar cada paso y no apurar el proceso.
El resultado es una carne sabrosa, un rebozado firme que no se desprende durante la cocción y una textura que invita a repetir.
Si los bifes son muy gruesos, comenzá afinándolos con un martillo de cocina hasta obtener un espesor parejo.
Batí los huevos en un recipiente amplio y agregá el ajo bien picado, el perejil, la sal y la pimienta. Mezclá hasta integrar todos los ingredientes.
Si lo deseás, pasá primero la carne por una capa muy fina de harina. Después sumergila en el huevo condimentado y finalmente cubrila con pan rallado, presionando con las manos para que el rebozado quede bien adherido.
Para un empanado más consistente, repetí el paso de huevo y pan rallado una segunda vez.
Una vez listas, dejalas descansar en la heladera durante al menos media hora. Ese reposo ayuda a que el rebozado no se desprenda durante la cocción.
Calentá abundante aceite y cociná las milanesas hasta que ambos lados estén dorados. Retiralas y apoyalas sobre papel absorbente para eliminar el excedente de grasa.
Uno de los consejos más importantes es no cocinar demasiadas milanesas al mismo tiempo. Si el aceite pierde temperatura, el empanado absorberá más grasa y dejará de quedar crocante.
También conviene utilizar aceite limpio y evitar pinchar la carne mientras se cocina para que conserve todos sus jugos.
Si preferís una versión más liviana, podés llevarlas al horno fuerte con un hilo de aceite o pincelarlas apenas antes de cocinarlas. A mitad de cocción, dales la vuelta para que se doren de manera pareja.
Las modas gastronómicas cambian, aparecen nuevas técnicas y tendencias, pero la milanesa sigue ocupando un lugar de privilegio en la cocina argentina.
La receta de Doña Petrona demuestra que muchas veces no hace falta reinventar un plato para disfrutarlo. Alcanzan buenos ingredientes, una técnica cuidada y el tiempo justo para conseguir una preparación que, décadas después, continúa conquistando a grandes y chicos.