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El 18 de agosto es el día internacional de un varietal muy importante para la cultura mundial vitícola, con fuerte arraigo en la patagonia.
El 18 de agosto se celebra el Día Internacional del Pinot Noir, a partir de un acuerdo entre las diferentes regiones vinícolas del mundo que elaboran esta cepa, fruto de una uva compleja para elaborar, según enólogos, pero con claras características y diferencias con la mayoría de los diferentes varietales existentes.
Su nombre viene del francés y significa “Pino negro” , haciendo referencia a su forma cónica del racimo, en forma de pino y al color de los granos o uvas que son muy oscuros.
En 2004 la película “Entre copas”, ganadora de un oscar a mejor guión, hizo que la venta de pinot noir en el mundo se disparara.
La historia trata sobre un viaje que emprenden dos amigos, uno de ellos a punto de casarse, recorriendo bodegas de California. Más allá de la comedia dramática que atraviesa la trama, es interesante el culto a esta cepa que se hace y cómo funcionó de manera marketinera, inclusive negando al merlot, otra cepa maravillosa del mundo vino.
El pinot noir se dice que es una cepa muy antigua, de la época pre romana. En las regiones de las Galias (actualmente Francia), los romanos las encontraron y fueron los primeros que las usaron ampliando a todo el imperio.
El origen de esta uva tinta obviamente, se da en Francia, puntualmente la región de Borgoña. Este varietal se utiliza generalmente desde siempre para elaborar el espumante más conocido del mundo: el Champagne.
Pinot Noir es famosa por sus dificultades para cultivarla, esto se debe principalmente a la sensibilidad de los cambios de clima y la susceptibilidad a enfermedades.
Esta cepa llegó a Argentina en el siglo XIX, junto a otras variedades de Europa. El interés lo tuvo el presidente Domingo Faustino Sarmiento, con la idea de impulsar con fuerza la actividad vitícola industrial.
La mayor cantidad de hectáreas cultivadas de pinot la tiene Mendoza en el Valle de Uco, seguida de Neuquén y Río Negro.
Una uva de piel fina y sútil. Los vinos que se elaboran a partir de ella son de cuerpo y color medios, con intenso aroma a frutos rojos. Los varietales argentinos se caracterizan por una nota mentolada. Es un vino súper amable, cero astringente, con poco tanino y mucha fruta.
La versatilidad de este varietal lo demuestra en la elaboración de diferentes productos como vinos varietales, rosados, espumosos y en los vinos de corte.
En Argentina las primeras plantaciones tomaron auge en la década del '60. En 2002 la superficie plantada en nuestro país rondaba las 1100 hectáreas, en 2021 llegaron a duplicarlas.
Hay pinot plantados en viñedos particulares como en Chapadmalal, con el proyecto Costa y Pampa, en Balcarce, también provincia de Buenos Aires.
En altura podemos encontrar los viñedos de Colomé en Salta a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar y en el sur extremo de Chubut en Sarmiento o Trevelin.
Cabe destacar que las provincias de Rio Negro y Neuquén elaboran un pinot mundialmente conocido y uno de los mejores del pais.
Horacio Bibiloni, enólogo de Bodega Humberto Canale, destacó que el pinot es un desafío al momento de la elaboración. "Es una variedad que hay que tener muchas precauciones. El trabajo de mantenimiento, y el cuidado del viñedo. Demanda mucha atención en la cosecha y después en la bodega. Hay que tener mucho cuidado en las maceraciones, la intensidad, la selección de la madera que se va a usar muchos pequeños detalles que hay que tener en cuenta para que el pinot exprese toda esa sensualidad, todo ese potencial que tiene como variedad. Creo que eso es lo que más me gusta del pinot, el desafío que me genera cada año la elaboración”, dijo.
Lucas Quiroga, enólogo bodega Malma y propietario de Bodega Tero Rengo, remarcó la elegancia de este varietal. "Tiene color rojo tenue, boca de taninos suave y de estructura media, lo que lo hace muy versátil a la hora de acompañar diferentes platos y comidas. También es muy buen acompañante de momentos. De las variedades tintas considero que es la más desafiante de todas a la hora de elaborarlo. Me considero un fan del pinot noir”, sostuvo.
Nicolás Navío, enólogo de Primogénito Wines Patagonia, definió al pinot por su franqueza, sutileza y versatilidad que tiene. "Es un gran vino para acompañar comidas”, añadió.
Leo Puppato, gerente de enología y producción de Bodega Familia Schroeder, dijo que el pinot es inquieta porque es la variedad más difícil de producir en el viñedo y a la vez una de las más difíciles de elaborar dentro de la bodega y esto la hace única y especial. "Es lo que nos atrae a los enólogos. Esto de experimentar con una variedad y a la vez es tan versátil y uno puede disfrutar desde hacer una base de espumante, o vino blancos, rosados, tranquilos o tintos. Algunos fermentados en barrica con toques de roble, vinos de guarda de alta gama como los grandes vinos del mundo que son de pinot noir, y disfrutarlos hasta en un cosecha tardía en todas sus características. Es una variedad realmente que le gusta todos tanto a los que se inician en el mundo del vino por su suavidad su finura y frescura como a los grandes conocedores también por esto de su complejidad cuando uno pone todos sus sentido para experimentar, ver y descubrir un montón de cosas”, remarcó.
Ricardo Galante, enólogo de Bodega del Fin Del Mundo, dijo que es una variedad sumamente sensible y delicada, que no se adapta a cualquier tipo de clima. "Acá en la patagonia se da muy bien y eso hace que luego los vinos sean muy bebibles, frescos, delicados y tiene todo para disfrutar. No son vinos necesariamente para pensar sino que simplemente se disfrutan y se pueden compartir en cualquier momento", concluyó.