Una receta simple para animarse a amasar en casa y preparar dos pizzas grandes con masa esponjosa, base crocante y salsa casera llena de sabor
Hacer pizza en casa es mucho más que seguir una receta. Es prender el horno, amasar con las manos y repetir un ritual que en Argentina forma parte de la cultura cotidiana. Desde reuniones familiares hasta juntadas con amigos, la pizza siempre encuentra un lugar en la mesa.
Aunque las pizzerías siguen siendo una solución rápida para cualquier noche, cada vez más personas vuelven a preparar su propia pizza en casa. La pandemia, el auge del pan casero y el interés por elegir ingredientes de calidad hicieron que amasar vuelva a ser una práctica habitual en muchas cocinas.
La buena noticia es que no hace falta ser experto para lograr un resultado delicioso. Con pocos ingredientes y algunos cuidados básicos es posible preparar una masa suave, una base crocante y una pizza que no tiene nada que envidiarle a la de delivery.
1. Activar la levadura
Disolver la levadura con el azúcar en un poco de agua tibia y dejar reposar unos 10 minutos. Cuando aparezcan burbujas o espuma, significa que la levadura está activa.
2. Preparar la masa
En un bol grande colocar la harina con la sal. Hacer un hueco en el centro y sumar la levadura activada, el resto del agua y el aceite. Integrar todo y amasar durante unos 10 minutos hasta lograr una masa suave y elástica.
3. Dejar leudar
Tapar el bol con un paño limpio y dejar reposar en un lugar cálido durante aproximadamente una hora, hasta que la masa duplique su tamaño. Este paso es clave para lograr una pizza liviana.
En una sartén con aceite de oliva dorar el ajo picado. Agregar el tomate triturado, el orégano, sal y pimienta. Cocinar a fuego medio durante unos 15 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que la salsa espese y concentre sabor.
Antes de servir, sumar hojas de albahaca fresca y un chorrito de aceite de oliva.