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Un clásico de la cocina europea, una preparación sencilla y deliciosa, cuidando el bolsillo y alimentando el paladar.
Se le puede agregar cebolla, zanahoria, panceta o lo que quieran.
Algunas cosas a tener en cuenta. La papa debe cocinarse sin que quede tierna a nivel puré. Apenas se ablande, la retiramos. Si se pasa no sirve.
La manteca se pone al principio en la sartén y cuando la damos vuelta también, ya que la papa absorbe y chupa todo.
Ideal como guarnición para otras cosas como una rica ensalada o un buen bife.
1 papa mediana
1/4 cebolla
manteca
sal
pimienta
Lavar y cepillar bien las papas.
Colocarlas en una olla desde agua fría a calentar. Cuando estén a media cocción (que no se pasen porque no van a servir) retirar y pelarla.
Rallar con el filo más grande del rallador. Con la cebolla hacer lo mismo.
Mezclar ambas ralladuras con sal y pimienta.
Poner una sartén con manteca al fuego y cuando se caliente volcar los vegetales rallados.
A partir de ahí sin manipular demasiado darle forma apenas con una espátula o espumadera resistente al fuego.
Una vez que se dora dar vuelta con la ayuda de un plato de ser necesario y cocinar del otro lado hasta que se selle y forme una pequeña costra. Agregar oliva y alguna hierba como orégano. ¡A disfrutar!
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