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Con pocos ingredientes y un proceso sencillo, hacer tomates en conserva permite tener siempre a mano un insumo clave para infinidad de recetas.
En la cocina argentina, los tomates en conserva son un recurso imprescindible para preparar salsas, guisos y estofados con el sabor del tomate en su mejor momento. Conservarlos en frascos no es solo una técnica culinaria, sino también una tradición familiar que se transmite de generación en generación. Muchas familias, especialmente en el interior del país, esperan la temporada de tomates frescos para preparar conservas que durarán todo el año.
Con un proceso sencillo y natural, se logra mantener la frescura y el sabor de los tomates, evitando los aditivos de las versiones industriales y garantizando un producto sano y delicioso.
Para hacer tomates en conserva caseros se necesitan pocos ingredientes:
Y algunos materiales básicos:
Esterilizar los frascos: Lavar bien los frascos de vidrio y hervirlos en agua por al menos 10 minutos para eliminar cualquier bacteria. Dejar secar sobre un paño limpio sin tocarlos por dentro.
Blanquear los tomates: Hervir agua en una olla grande y sumergir los tomates por unos 30 segundos. Luego, pasarlos rápidamente a un bol con agua fría y hielo para cortar la cocción. Esto ayudará a pelarlos fácilmente.
Pelar y preparar los tomates: Quitarles la piel y, si se prefiere, las semillas. Se pueden conservar enteros, en mitades o en cubos según el uso que se les vaya a dar.
Envasado: Colocar los tomates en los frascos esterilizados, presionando suavemente para eliminar burbujas de aire. Agregar una pizca de sal y azúcar en cada frasco. Si se desea, se puede añadir jugo de limón o vinagre para una mejor conservación.
Rellenar con líquido: Se pueden cubrir los tomates con su propio jugo, con agua caliente o con una salsa de tomate casera previamente cocida. Asegurarse de que el líquido llegue hasta casi el borde del frasco.
Sellado al baño María: Tapar los frascos y colocarlos en una olla con agua caliente hasta cubrirlos casi por completo. Hervirlos por 30 a 40 minutos para generar el vacío necesario para su conservación.
Reposo y almacenamiento: Dejar enfriar los frascos a temperatura ambiente. Una vez fríos, asegurarse de que las tapas estén bien selladas (la tapa no debe hundirse al presionarla). Guardar en un lugar fresco y oscuro.
Los tomates en conserva son una solución práctica para cualquier comida. Se pueden usar en salsas para pastas, bases de guisos, estofados, pizzas y hasta en sopas. Al conservar su sabor natural, aportan frescura y calidad a los platos sin necesidad de recurrir a productos industriales.
Además, esta técnica permite ahorrar dinero, ya que se pueden comprar tomates en cantidad cuando están en temporada y a mejor precio. También se reducen los desperdicios, ya que los tomates que están a punto de pasarse pueden aprovecharse para conservas en lugar de tirarlos.
Consejos y variaciones