Solo necesitás tres ingredientes clave y unas horas para lograr un postre que parece de pastelería profesional. Conocé esta delicia viral.
Las tortas sin horno tienen una ventaja difícil de ignorar: no hay que encender el horno, no hay riesgo de que la masa no leve y el resultado, si se respetan los pasos, queda a la altura de una pastelería.
Esta versión con vainillas, chocolate semiamargo y crema de queso se volvió viral en redes sociales por la combinación de ingredientes simples y un acabado que sorprende. Ideal para cumpleaños o para cuando se quiere algo vistoso sin complicaciones.
Antes de arrancar, conviene tener todo listo: el almíbar de café necesita enfriarse antes de usarse, la crema de leche debe estar bien fría para que monte correctamente y el queso crema tiene que ser el más firme que se encuentre en el mercado para que la mezcla tenga cuerpo y no se desarme al cortar.
El primer paso es preparar el almíbar: llevar al fuego el agua, el azúcar y el café instantáneo hasta que rompa hervor, revolver bien y dejar enfriar completamente antes de usar. Este almíbar es el que va a humedecer las vainillas para que queden suaves pero sin deshacerse.
Para el relleno, batir la crema de leche bien fría hasta que esté montada. En otro bowl, mezclar el queso crema con el azúcar impalpable hasta integrar. Unir las dos preparaciones con movimientos envolventes para no perder el aire incorporado. El resultado tiene que ser una crema firme y homogénea.
Para el armado, disponer una capa de vainillas embebidas en el almíbar de café en la base del molde o la fuente elegida. Cubrir con una capa generosa de la crema de queso. Repetir la secuencia: vainillas embebidas, crema de queso, vainillas embebidas, crema de queso. Terminar con una capa de crema en la superficie.
Para la cobertura de chocolate, derretir el chocolate semiamargo a baño María o en el microondas en intervalos cortos, revolviendo entre cada uno para que no se queme. Volcarlo sobre la superficie de la torta y distribuirlo con una espátula o simplemente dejarlo caer de manera natural para un efecto rústico.
Llevar la torta a la heladera por un mínimo de cuatro horas antes de servir, aunque lo ideal es dejarla de un día para el otro para que las capas asienten bien y el corte salga prolijo.
El chocolate semiamargo equilibra el dulzor de la crema y le da a la torta un perfil de sabor más adulto que la versión clásica con chocolate con leche. Para decorar, se puede agregar virutas de chocolate, cacao en polvo o frutas rojas antes de llevar a la mesa.