Ubre Blanca: la vaca de la Revolución

El plan para alimentar a Cuba y la debilidad de Fidel por el helado contados a partir de Ubre Blanca, la vaca que rompió el récord mundial de leche.

La historia de Ubre Blanca comienza con la Holstein-Friesian, la célebre vaca blanca y negra desarrollada en el norte de los Países Bajos.

Durante el siglo XIX, la raza llegó a Estados Unidos, donde fue seleccionada para producir cada vez más leche.Una de sus grandes figuras fue Beecher Arlinda Ellen, criada en Indiana. En 1975 produjo aproximadamente 24.500 litros en 365 días y se convirtió en una referencia mundial. También se le atribuía una marca cercana a los 89 litros en una jornada.

Su récord apareció en el Libro Guinness y terminó captando la atención de Fidel Castro.

Estados Unidos. Beecher Arlinda Ellen, record Guinnes 1975 en producción de leche diaria.

El fanatismo de Fidel por el helado

El interés de Castro por aquella vaca estadounidense tenía un costado político, pero también uno muy personal: su gusto por los lácteos era prácticamente un fanatismo.

Consumía grandes cantidades de leche, queso y, especialmente, helado. Algunas crónicas aseguran que podía comer hasta 18 bochas después de una comida y que, pese al embargo, llegó a encargar desde Canadá helados de la cadena estadounidense Howard Johnson’s. Durante los primeros años de la Revolución, Fidel solía visitar la cafetería del Hotel Habana Libre —el antiguo Habana Hilton— y pedir un batido de chocolate. Ese hábito llegó a ser estudiado por la CIA.

Fidel Castro y su debilidad con los lácteos le aportó matices a la narrativa productiva y cultural de Cuba.

El batido envenenado

La CIA intentó aprovechar el gusto de Fidel por los lácteos. El plan consistía en colocar una cápsula con veneno en el batido de chocolate que acostumbraba pedir en el Hotel Habana Libre.La cápsula fue escondida en un congelador, pero quedó adherida por el hielo. Cuando intentaron despegarla, se rompió y el veneno se derramó. Nunca llegó al batido.

Coppelia: el helado como política de Estado

En 1966, Fidel impulsó la construcción de Coppelia, una heladería monumental en el barrio del Vedado, en La Habana.

Diseñada por el arquitecto Mario Girona, ocupaba prácticamente una manzana y tenía una estructura circular de hormigón semejante a una nave espacial. Abrió el 4 de junio de 1966 con 26 sabores y 25 combinaciones. Celia Sánchez, una de las colaboradoras más cercanas de Fidel, eligió el nombre en homenaje al ballet Coppélia.

No era solamente una heladería. Representaba la promesa de que el socialismo cubano podía transformar un producto asociado con el lujo en un alimento popular y masivo. Con el tiempo se convirtió en una institución de La Habana y en uno de los escenarios centrales de la película Fresa y chocolate. El edificio continúa en pie y conserva su condición de emblema, aunque su oferta actual está muy lejos de los 26 sabores originales y su funcionamiento sufre faltantes y cierres intermitentes.

La heladería Coppelia en el complejo modernista ocupó una manzana del Vedado y convirtió al helado en una vidriera de la política alimentaria de la Revolución.

El proyecto de una vaca tropical

Para sostener aquella cultura del helado, Cuba necesitaba producir grandes cantidades de leche. El problema era que la Holstein tenía un enorme rendimiento, pero estaba adaptada a climas templados. En el calor y la humedad de Cuba sufría, enfermaba y producía menos.El cebú planteaba el caso contrario: soportaba el clima tropical, pero daba mucha menos leche. La política ganadera cubana buscó combinar las dos virtudes: la capacidad productiva de la Holstein y la resistencia del cebú.

Desde finales de los años sesenta, el gobierno desarrolló un programa de cruzamientos mediante inseminación artificial. Se utilizaba semen congelado de toros Holstein para inseminar vacas con ascendencia cebú. Ubre Blanca surgió dentro de ese programa. Era aproximadamente 75 % Holstein y 25 % cebú.

No fue producto de fertilización in vitro. Esa técnica consiste en unir el óvulo y el espermatozoide en un laboratorio para luego transferir el embrión a una vaca receptora. En el caso de Ubre Blanca corresponde hablar de cruzamiento e inseminación artificial. Más adelante sí se experimentaría con la estimulación ovárica, la recolección de óvulos y la transferencia de embriones, técnicas relacionadas con el desarrollo de la fertilización in vitro en la reproducción animal.

La aparición de Ubre Blanca

Ubre Blanca apareció en la finca La Victoria, en la Isla de la Juventud. No había sido creada individualmente para romper un récord. Los trabajadores la descubrieron dentro del rodeo porque producía mucho más que las demás vacas. Pesaba más de 600 kilos y pasaba aproximadamente ocho horas por día comiendo y otras ocho rumiando. Cuando se advirtió su potencial, comenzó a recibir cuidados excepcionales: alimentación calculada, controles clínicos diarios, ordeño mecánico en horarios estrictos y atención veterinaria permanente.

El veterinario Jorge Hernández Blanco recordó que Fidel conocía el récord de Beecher Arlinda Ellen y le preguntó: “¿Y qué pasa si le tiramos al récord?”

El objetivo dejó de ser solamente productivo. Una vaca cubana debía superar a la campeona estadounidense.

Fidel Castro con Ubre Blanca. El sueño lácteo de la revolución.,

Ubre Blanca en Granma

La carrera hacia el récord se convirtió en un acontecimiento nacional. Los asistentes de Fidel recibían información constante y Granma, órgano oficial del Partido Comunista, publicaba partes prácticamente diarios sobre la producción del animal. Los cubanos podían abrir el periódico y enterarse de cuántos litros había dado Ubre Blanca durante la jornada. El veterinario encargado de proporcionar las cifras recordaría años después aquella fórmula repetida por los medios:

“Hoy Ubre Blanca produjo tantos litros de leche”. No era una información escondida en las páginas agropecuarias. La producción de la vaca era tratada como una noticia política: cada litro representaba un triunfo de la genética cubana, la planificación estatal y la Revolución.

La cobertura llegó a extremos singulares. Cuando Ubre Blanca tuvo una cría, el 30 de noviembre de 1982, Granma lo anunció en primera plana:

“ÚLTIMA HORA: PARIÓ UBRE BLANCA”.

El récord Guinness

En enero de 1982, Ubre Blanca produjo 109,5 litros de leche en un solo día, obtenidos en tres ordeños.También alcanzó 24.268,9 litros durante 305 días, el período utilizado habitualmente para medir un ciclo de lactancia.

Ambas marcas fueron reconocidas por Guinness. El éxito tenía un enorme valor propagandístico. En plena Guerra Fría, una vaca surgida del programa ganadero socialista había superado a la campeona de Estados Unidos.

Ubre Blanca marca un nuevo record guinnes en producción de leche diaria con 102, 5 litros rompiendo todos los registros.

El costo del récord

Producir más de cien litros diarios imponía una enorme exigencia sobre el organismo del animal.Su veterinario explicó que una vaca en esas condiciones permanecía muy cerca de una crisis metabólica. Ubre Blanca debía consumir cantidades extraordinarias de alimento y cualquier alteración digestiva podía resultar fatal.

Después del récord sufrió un episodio gravísimo: dejó de rumiar durante varios días. Para salvarla, los veterinarios le administraron líquido ruminal extraído de otras vacas, con el objetivo de reconstruir la flora de su aparato digestivo.Su rendimiento era real y su genética, excepcional. Pero también recibía una concentración de recursos y cuidados imposible de reproducir en todo el rodeo cubano.

La internación y el cáncer

En sus últimos años, Ubre Blanca fue trasladada al Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria —CENSA—. Allí permaneció internada mientras los investigadores intentaban obtener y preservar sus óvulos.Los veterinarios aplicaron técnicas de superovulación para estimular la producción de óvulos, recolectarlos y transferirlos a otras vacas receptoras. El objetivo era conservar y multiplicar su material genético.Durante ese período se agravó un epitelioma, un cáncer de piel localizado en una zona blanca de la grupa. Las partes blancas de la Holstein son especialmente sensibles a la radiación solar porque carecen de pigmentación protectora. El tumor avanzó hasta comprometer el nervio ciático. Para evitar que Ubre Blanca llegara a una postración completa, en febrero de 1985 se tomó la decisión de sacrificarla.

Ubre Blanca se conserva en una vitrina climatizada en el Centro Nacional de Salud Agropecuaria (CENSA)

La preparación del cuerpo

La intención de convertirla en un símbolo permanente ya estaba presente durante sus últimos tratamientos. Según se reconstruye en el documental La vaca de mármol, mientras los veterinarios atendían al animal, los especialistas en taxidermia preparaban la manera de conservar su cuerpo y, particularmente, su piel.

Después de su muerte, taxidermistas del Museo Felipe Poey retiraron y preservaron cuidadosamente esa piel. Permaneció alrededor de cuatro meses dentro de una cámara fría, mientras se construía una estructura de alambrón con las medidas exactas de Ubre Blanca.Luego la piel fue colocada sobre esa reproducción anatómica. Solamente los ojos fueron reemplazados por piezas de cristal.

El cuerpo reconstruido fue instalado en una urna de vidrio con temperatura controlada en el CENSA. Ubre Blanca había pasado de animal productivo a pieza de museo: una vaca literalmente transformada en monumento de la Revolución.Granma le dedicó una despedida comparable con el obituario de una personalidad nacional. En La Victoria también se levantó una estatua de mármol blanco en su honor.

El intento de clonación

Además de recolectar óvulos, los científicos conservaron muestras de los tejidos de Ubre Blanca. Años después, especialmente a partir de la clonación de la oveja Dolly, Cuba anunció diferentes intentos de utilizar esas células para producir una copia genética de la vaca. La clonación no es lo mismo que la fertilización in vitro. En este procedimiento se introduce el núcleo de una célula del animal que se quiere copiar en un óvulo al que previamente se le retiró su propio núcleo. El embrión comienza a desarrollarse en un laboratorio y luego se implanta en una madre receptora. Los intentos no consiguieron producir públicamente una nueva Ubre Blanca.

El monumento que inspiró el documental "La Vaca de marmol"

La vaca de mármol

En 2013, el cineasta y crítico cubano Enrique Colina retomó la historia en el documental La vaca de mármol. La película dura aproximadamente 52 minutos y reconstruye el caso mediante imágenes de archivo y testimonios de veterinarios, cuidadores y personas vinculadas con la experiencia. De allí surgen muchos de los detalles humanos: la presión sobre los trabajadores, los controles diarios, la decisión de competir con la vaca estadounidense, los riesgos de llevar al animal hasta el límite y el trabajo posterior para conservar su cuerpo. Colina utiliza el humor y el absurdo para presentar a Ubre Blanca como metáfora de una utopía. Así como la Revolución aspiraba a formar un “hombre nuevo”, el programa ganadero parecía querer fabricar una “vaca nueva” socialista, capaz de vencer a Estados Unidos y garantizar una abundancia futura. El título alude a la estatua levantada en su honor, pero también a la transformación de una vaca real en monumento político.

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