{# #} {# #}
El dólar blue sumó un peso en la última rueda hábil de diciembre y cerró en $166 durante en 2020, una suba de 90 pesos en un año marcado por la crisis económica local y mundial provocada por el Covid-19. En la última semana de diciembre, el Banco Central registró un saldo a favor de 90 millones de dólares y acumuló mensualmente u$s 600 millones, en un mes donde la demanda estacional de pesos le jugó a favor a la autoridad monetaria.
La brecha entre el blue y el oficial finalizó 2020 en 97%, que si bien sigue siendo preocupante, quedó debajo del récord de 150% de octubre, cuando el dólar blue había alcanzado los $195. Luego de eso, el blue cayó hasta los 146 pesos y desde entonces escaló $20 hasta el cierre del año.
Por su parte, el dólar mayorista cerró el año a $84,15 y ganó en la última semana 79 centavos, con el avance semanal más alto desde inicios de octubre. Durante el año trepó 40,51% y para algunos analistas le ganó por poco a la inflación acumulada, que hasta noviembre trepaba al 30,9%.
El dólar ahorro, que incluye el impuesto PAIS y la retención del 35% a cuenta de Ganancias y Bienes Personales, quedó en $148. Así, quien destinó 75.000 pesos en enero para comprar 1000 dólares conseguiría hoy $162.000 si los vendiera. Y respecto a los dólares financieros, el MEP avanzó 93,3% en el año y el contado con liqui lo hizo 88,5%.
Mal año para los activos locales
El ya pasado 2020 fue también un mal año para los activos locales: las acciones argentinas cayeron en promedio 34% en dólares, según la cotización de los ADR que cotizan en Wall Street y de medir al S&P Merval por el dólar contado con liquidación.
En esta pérdida de valor incidieron varios factores, según los analistas. El principal fue la crisis económica, luego de tres años de una recesión que se profundizó en 2020 por la pandemia. Y también por la constante devaluación del peso, fogoneado a su vez por crecientes expectativas de que el dólar se apreciará aún más.
En ese sentido, un informe de GMA Capital sostuvo que “el desempeño (de los activos locales) no solo fue el peor de todo Latinoamérica, sino del mundo”. “La crisis mundial encontró la Argentina mal posicionada. Entre los principales desafíos a enfrentar se destacaron no sólo la aclamada reestructuración de la deuda, sino también la necesidad de afrontar un gasto de emergencia sin acceso al mercado de deuda internacional ni ahorro previo en un contexto de máxima desconfianza”, aseguró.
Según GMA, la necesidad de afrontar un gasto de emergencia explica la magnitud de la emisión monetaria, que alcanzó los dos billones de pesos y trepó a un máximo de 8% del PBI. El financiamiento del Banco Central al Tesoro “dejó secuelas monetarias (agregados avanzan más de 33% anual en términos reales) y cambiarias (brecha de 70% y expectativas de devaluación)”.
De todas formas, una ayuda para aplacar la inyección de liquidez fue la “normalización de la curva de pesos”, que permitió el endeudamiento del sector público gracias al financiamiento privado. “Luego del reperfilamiento de los pagos del año anterior, el mercado de deuda local había quedado muy golpeado. Por este motivo, su reconstrucción paulatina fue clave para obtener un financiamiento extra que alcanzó los $386.730 millones durante el año”, afirmó.
Expectativas para 2021
De cara a este nuevo año, la pregunta vuelve a ser cuáles son las mejores alternativas para colocar los ahorros. El 2021 llegó en un contexto de controles cambiarios rígidos, aunque con mayor acceso a los dólares financieros que hace unos meses. Con el dólar MEP o Bolsa, por ejemplo, comprando Bonar 2030 con pesos y revendiéndolos luego de 48 horas se obtenía al 30 de diciembre un tipo de cambio de $140, más barato que los $147 del dólar ahorro.
Comprar dólares MEP es la recomendación más generalizada de los especialistas, siempre que los pesos para invertir no se necesiten en un plazo menor a un mes. El problema con este dólar es que, si bien se flexibilizó su adquisición, todavía no está abierto para todos. Aún existen ciertos límites, como que no pueden operarlo quienes compraron el cupo de 200 dólares mensual en los 90 días previos a la operación, ni quienes accedieron a refinanciamientos de cuotas de créditos, de resúmenes de tarjeta, créditos a tasa cero y otras formas de financiamiento durante la pandemia.
Otra recomendación son los bonos ajustables por CER, que ofrecen un rendimiento levemente superior a la inflación. Una alternativa es ir a un fondo común de inversión que invierta en estos títulos.
Para quienes no tengan un horizonte de inversión de muy largo plazo y sólo quieran protegerse de la inflación, hay también otras opciones. Para plazos muy cortos, la inversión más tradicional es el plazo fijo. Quienes ya estén acostumbrados a operar con otros productos financieros pueden diversificar con fondos comunes de inversión. Y para los inversores más calificados, se puede diversificar entre Letras del Tesoro, Bonos CER, fondos de plazo fijo y cauciones.
Para inversores de perfil agresivo, los analistas recomiendan bonos soberanos en dólares, principalmente el Bonar 29 y el Bonar 38. También las Cedear, que son certificados en pesos de acciones que cotizan en moneda extranjera en el exterior, son una buena vía de ahorro.
Por su parte, GMA presentó dos carteras con activos recomendados para invertir, “que reflejan estructuras de asignación de activos para un inversor con perfil conservador y para otro sujeto con una postura más moderada frente al riesgo”.
El portfolio conservador incluye una exposición en dólares del 85% y en pesos del 15%, con 60% de activos en el mundo y 40% de Argentina. La cartera incluye bonos corporativos (25%), activos latinoamericanos en dólares (25%), Cedears con beta alto (10%), Cedears con beta bajo (25%) y Bonos CER (15%).
El portfolio moderado incluye una exposición en dólares del 70% y en pesos del 30%, con 30% de activos en el mundo y 70% de Argentina. La cartera incluye Cedears con beta bajo (10%), Cedears con beta alto (20%), Bonos CER (20%), Activos dolar-linked (10%), acciones argentinas (10%), y globales argentinos (20%).