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Ángela Barros, a pesar de transitar el COVID que la dejó una semana en cama y estar dos meses sin poder conectarse a internet, se logró egresar y cumplió su sueño de terminar el colegio. En mayo pasado contamos la historia de la madre adolescente que había superado numerosos desafíos en sus 18 años de vida.
En agosto debió enfrentar otros embates de la vida. Se separó del padre de su hijo y se fue a vivir junto con Diego, de 2 años, a Zapala. Al instalarse en la casa de su padre, que había fallecido a fines del 2019, comenzó a presentar síntomas del coronavirus.
"Tuve una fiebre muy fuerte y no me podía mover de la cama. Fueron días terribles", dijo a LMN Ángela, quien se encerró junto con su hijo los 14 días.
La casa, al volver a ser habitada después de tantos meses, presentaba algunas fallas. "La peor fue el tema del internet. Estuvieron como dos meses hasta que me pudieron conectar y en ese tiempo se me fue muy complicado mandar las tareas y estar al día", contó.
Es que su último año fue el más complicado por los cambios, la pandemia y la salud, pero a lo largo de su secundario los infortunios de la vida hicieron creerle que egresarse sería imposible. El primero lo tuvo que recursar, el segundo lo pasó bien, al tercero quedó embarazada con 15 años, al cuarto murió su padre y en el último le pusieron aún más trabas.
“Dije que no me iban a poder frenar y no lo pudieron hacer. Estaba segura de lo que quería y a pesar de todo, me egresé”, dijo Ángela orgullosa de su logro.
Cuando Ángela contó su historia en los primeros días de la pandemia, los problemas de conexión comenzaron a trabarle la cursada. “Me acuerdo el primer día que fui. Descargue tres tareas y cuando llegue a casa solo pude hacer una, porque el resto necesitaba estar viendo videos y buscar información en la web”, había contado la joven que tenía que caminar varios kilómetros hasta la Comisión de Fomento, en donde tenía conexión.
El egreso soñado
Este miércoles, el colegio CPEM 37 "Rene Favaloro" de Mariano Moreno, entregó a 12 personas sus títulos de secundario.
"No fue como todos los años. Fue de día en el playón de la escuela. Quedó todo lindo y organizado respetado el protocolo con barbijos, telón de egresados 2020 y estaba re lindo", describió, tras contar que pudo ir con dos acompañantes.
"En total éramos 12. Hubieron cinco que no participaron por muchas razones. Algunos no hicieron nada en todo el año y deben recursarlo, y otros no le había gustado la idea de hacerlo presencial y que durara tan poco", dijo.
"En la ceremonia estuve re nerviosa, pero sentí mucho alivio. Cuando todo terminó estaba re contenta, una felicidad gigante, poder estar con mi bebé y mi mamá fue un re alivio, y un desahogo después de todas las que pasé", expresó.
Tras los dos meses sin conexión, la mudanza y el COVID, Ángela no llegó a regularizar todas las materias de su último año.
"Solo debo entregar trabajos prácticos en febrero y listo", dijo y expuso el deseo de continuar estudiando: "Ahora, cuando tenga el título, me voy a meter derecho a enfermería, es lo que más me gusta y quiero seguir formándome".
Es que para Ángela, el título secundario es parte de un proceso y no el fin de sus estudios. "Me tengo que organizar mejor porque al vivir sola con mi hijo lo tengo que cuidar al 100 por ciento yo, mientras que antes el papá de Diego lo podía cuidar y dividíamos la crianza", se lamentó.
Ahora, con el objetivo en febrero, Ángela intentará descansar algunos días y "presentar todos los trabajos que hagan falta". "Fue duro, pero lo logré. La pasé muy mal, pero puedo decir ahora que estoy muy feliz y voy a seguir así", concluyó.