La compañía, que este año se había convertido en el primer vendedor mundial de vehículos, admitió el mes pasado haber instalado motores trucados en once millones de coches diésel de varias de sus doce marcas, con falsos sistemas de medición de emisiones contaminantes. El escándalo sumió al grupo en la peor crisis de su historia y lo confronta a un aluvión de demandas judiciales, multas y multimillonarios costos de reparación, sin contar eventuales pérdidas causadas por la degradación de la imagen de marca.
El gigante automotor alemán vulneró el derecho europeo con la manipulación de las emisiones de sus motores diésel, informó el viernes el ministro germano de Transporte, Alexander Dobrindt, a 31 socios europeos, publicó ayer el dominical Bild am Sonntag.
Un portavoz del Ministerio de Transporte de Alemania confirmó el envío de la carta de dos hojas a los socios europeos.
En ella se incluía una respuesta de la Oficina Federal de Vehículos Motorizados (KBA) del jueves en la que las autoridades informaban que los vehículos de VW con motores diésel manipulados con un software tienen un mecanismo ilegal de acuerdo con el artículo número 715/2007 de la ley de la Unión Europea.
"Con esta carta, el grupo VW se enfrenta a demandas de indemnización y multas en toda Europa", comentó el experto en el sector Ferdinand Dudenhöffer. La automotriz alemana comunicó esta semana que llevará a talleres en toda la Unión Europea a 8,5 millones de automóviles diésel manipulados.