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El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó las metas correspondientes al segundo y tercer trimestre del programa vigente con Argentina: tras la decisión del board, habrá un desembolso inmediato de 3.861 millones de dólares que servirán para engrosar las arcas del Banco Central y para pagar deuda preexistente.
Entre los objetivos clave establecidos en el momento en el que el gobierno de Alberto Fernández rubricó el Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF), estaba incluida la reducción del déficit fiscal, que será apuntalada por la segmentación de tarifas y el incremento de los boletos en el transporte.
Al mismo tiempo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que resolvió la destitución del presidente Mauricio Clever-Carone, liberó un préstamo equivalente a U$S 1.200 millones luego de una serie de gestiones de Sergio Massa.
La directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva, destacó que lograr los objetivos de déficit fiscal primario del 2,5 % del PIB en 2022 y del 1,9 % del PIB en 2023 es "fundamental para moderar el crecimiento de las importaciones, acumular reservas, fortalecer la sostenibilidad de la deuda y reducir aún más la dependencia del financiamiento del déficit por parte del Banco Central".
Señaló que para ello el objetivo "requerirá controles de gasto más fortalecidos y una mayor eficiencia de los subsidios y el gasto social, lo que a su vez crearía espacio para proyectos de infraestructura energética crítica y asistencia dirigida a los vulnerables".
A su vez explicó que "la implementación continua y resuelta del marco de política monetaria es esencial para mantener tasas de interés reales positivas y abordar la persistente alta inflación". "Hacerlo también alentará la demanda de activos en pesos, aumentará la competitividad externa y aumentará las reservas. Si bien las medidas cambiarias específicas pueden respaldar temporalmente la balanza de pagos, no reemplazan una política macroeconómica sólida", continuó.