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Más de cien brigadistas continuaron trabajando este viernes para combatir el incendio forestal que desde hace unos días avanza sin tregua en el Lote 39 de Quillén, a 30 kilómetros de Aluminé, que ya afectó más de 3 mil hectáreas de bosque nativo.
A estos brigadistas del servicio nacional y provincial de Manejo del Fuego, Corfone y Parques Nacionales, se le sumaron en la jornada del jueves, 17 provenientes de San Luis y en las próximas horas llegarán 37 de la provincia de Córdoba. Las autoridades provinciales informaron que en los próximos días y de forma gradual, arribarán 80 brigadistas más.
Las condiciones meteorológicas, con temperaturas cercanas a los 30 grados, y topográficas de la zona dificultan las tareas de combate tanto en forma terrestre como aérea. Este jueves se observó un frente de 4 mil metros que avanzaba hacia el suroeste. El viento que rota continuamente obligó a los brigadistas a retirarse de la zona por cuestiones de seguridad, como sucedió el miércoles.
Se confirmó que no hubo evacuados hasta el momento ya que las viviendas más cercanas están a 15 kilómetros del incendio. Sin embargo, se dio aviso a los crianceros que se encuentran con el pastoreo para que tomen las medidas de resguardo.
Este jueves al mediodía arribó a Aluminé el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, quien realizó una recorrida por la zona para analizar la situación junto al intendente de la localidad, Gabriel Álamo; el ministro de Turismo, Sandro Badilla; el secretario de Ambiente y Desarrollo Territorial, Jorge Lara; el director provincial de Manejo del Fuego, John Cuiñas; entre otros.
Las autoridades evaluaron las imágenes satélitales y los últimos partes para determinar la magnitud de la situación, la proyección del avance del fuego y los recursos necesarios que deben sumarse para sofocar el fuego cuanto antes.
En declaraciones a LU5, Lara confirmó que Nación enviará dos helicópteros, uno que se sumará a las tareas de combate del fuego y otro para el traslado de los brigadistas con el objetivo de cubrir los extremos del incendio. Cabandié explicó que el gobierno nacional enviará un hidroavión y se seguirán sumando progresivamente hasta completar los cuatro comprometidos. En tanto, el Ejército enviará puestos de campaña, para 100 personas, para que el personal que va llegando pueda estar en la base.
El funcionario provincial expresó que “lo más efectivo son los helicópteros con balde para operar directo sobre la zona de incendio porque son todos bosques de araucaria y las llamas se van extendiendo por la cordillera”.
Sostuvo que “no se pudo contener el avance del fuego y que las condiciones meteorológicas no ayudan por las altas temperaturas y el viento que rota cuatro o más veces al día”. “Con el viento rotando hay que tener mucho cuidado con la seguridad de los brigadistas cuando bajan a la zona de trabajo”.
Resaltó la tarea de los brigadistas “cuya moral es alta, trabajan con mucho profesionalismo y mucha vocación”. Sin embargo, señaló que “da tristeza, pena e impotencia ver esas araucarias de más de mil años quemándose”.
Según se informó el origen del fuego en Quillén fue producto de una tormenta eléctrica que se desató el jueves pasado en la zona cuyos rayos cayeron en las araucarias que con el correr de las horas fueron encendiéndose. El intendente de Aluminé, Gabriel Alamo, explicó que “un rayo cayó sobre una araucaria y por lo general demora 72 horas o más en encenderse. No hay dudas que el fuego se inició como consecuencia de una tormenta eléctrica”.
Comentó que el fuego arrasó con especies nativas. "Es una pérdida muy importante y esto nos tiene muy preocupados. Hay especies que tienen décadas, siglos de existencia en el lugar y será la naturaleza quien la podrá reponer. Pero ya no podremos disfrutar del bosque como estaba antes del incendio", describió.