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La llora Eucalipto Blanco, todo el fútbol local y el turf neuquino. La Pichi Perla siempre andaba con una sonrisa en su amado club o en el hipódromo, sus dos grandes pasiones. Súper popular y querible. En las últimas horas, tanta gente que la adora recibió la peor noticia: su fallecimiento. Guerrera durante toda la vida, la luchó hasta donde pudo pero la enfermedad se la llevó.
Injusticias de la vida que le llaman, a principio de la pandemia la allegada al club del barrio Limay, su lugar en el mundo, estuvo colaborando con las acciones benéficas que realizó la institución. Jamás la olvidarán en la entidad a la que un día "vino como hincha y no se fue más", cuenta Juan Carlos Robles, presidente de la institución.
"Dolor muy grande para todo el club. Se forma una familia sin querer, la recuerdo y no puedo creer que se haya ido. Hasta hace poco pasaba para hacer los mandados, vivía a 200 metros del club. Lo incorporó como parte de ella", resume lleno de angustia el titular de Eucalipto.
La generosidad de la Pichi nunca dejaba de sorprender. "Hacía de todo por el club. Trabajaba mucho en el merendero, el comedor, para terminar el quincho. Si tenía que ir a sacar yuyos ella iba. Una genia. Vino a hacer hinchada un día cuando empezamos Lifune, le gustó el club y empezó a colaborar", recuerda Juan Carlos, visiblemente dolorido.
"Es un golpe muy duro para nosotros. Fue asistente cuando estuvo mi hermana Zulma al mando. Yo le había ofrecido un cargo hace poco pero me dijo que no, no quería asumir compromisos porque estaba jubilada. Trabajaba en Rentas en Provincia. Tenía tres hijos y nietos a los que adoraba", redondea el presidente de Eucalipto.
"Se van a extrañar sus gritos en el hipódromo"
Tan futbolera como burrera, la Pichi Perla era también toda una institución en el hipódromo de Canal V. Así la recuerda Carlos Munarin, propietario del Haras Lef Kawell.
"Era una verdadera burrera del turf, como toda su familia. Han cuidado caballos toda la vida en la Costa. Siempre tuvieron lindos pingos", comenta el turfman.
"Los gritos de ella el día de las carreras eran un clásico. Amiga de todos, se sacaba fotos con todos. Una mujer espectacular, no podías no quererla, lo cuál no es fácil de lograr en este mundo tan egoísta. No había domingo que no estuviera en el hipódromo", comentó.
Se fue la Pichi Perla. Desde el cielo celebrará los goles de Eucalipto y los triunfos de sus caballos por varios cuerpos.