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Tras una falta fuerte de Arturo Vidal, por el que se ganó una amonestación, a Rodrigo De Paul, el rosarino ya se relamía por una pelota que quedó en la entrada de la medialuna del área.
Con su mirada característica, como entrecerrando los ojos, el crack del Barcelona acomodó la pelota y todos los espectadores sabían que de no ser gol sería por una atajada espectacular de Claudio Bravo, su ex compañero en el conjunto culé. Es que la medida para que el balón pase por encima de la barrera ya la tiene incorporada.
Después de unos segundos de suspenso y de silencio absoluto, Messi ejecutó su obra de arte y colgó la pelota del ángulo superior izquierdo del arquero trasandino, que llegó a rozarla pero sin éxito.