El torrencial aguacero que se abatió ayer sobre la ciudad complicó la producción frutícola con una granizada intensa, que ha afectado al menos a un 10 por ciento del sector productivo. En el área urbana, numerosas calles se desbordaron y se convirtieron en ríos que lentamente se fueron desagotando. Al parecer, algunas bocas de tormenta no estaban bien limpias y se taponaron pronto y el agua se empozó más de la cuenta. En los asentamientos, muchas viviendas se vieron anegadas, sobre todo en aquellas tomas que no tienen delimitadas ni consolidadas sus calles de tierra.
La tempestad se desató alrededor del mediodía y al rato adquirió una gran intensidad. Los pronósticos de la AIC habían anticipado la posibilidad de las precipitaciones, las cuales vinieron acompañados de piedra que tapizaron con su color blanco de hielo sucio extensas superficies.
El titular de la Cámara de Productores, Francisco Bezich, manifestó que el granizo castigó chacras ubicadas en los distintos cuadrantes y, por fortuna, no alcanzó a deparar estragos mayores, salvo en ciertas zonas puntuales. Ayudó al monte frutal el hecho de que el meteoro estuviese acompañado de una lluvia muy copiosa y que el porte de la piedra no fuera tan grande en los predios rurales más sometidos a la furia de los elementos.
Indicó que en dos o tres días más se tendrá un panorama más preciso de las pérdidas, pero adelantó que, por la información disponible, no superaría el 10 por ciento de la producción. Agregó que el fenómeno se dejó sentir con más vigor en otras localidades, como Campo Grande.
Las estimaciones del daño se harán con la Secretaría de Fruticultura pero anticipó que, por los pronósticos, se pueden esperar tormentas similares para los próximos días, así que habrá que estar muy atentos y vigilantes.
En tanto, en las calles de la ciudad el agua caída dejó muchos tramos sumergidos y por algunas horas no se consiguieron taxis para sortear el obstáculo de las precipitaciones acumuladas. Por su parte, en las tomas como Barrio Obrero A y B, 2 de Enero y otras el agua causó el desborde de pozos sépticos, el anegamiento de algunas viviendas y una acumulación líquida que tardará en irse y que, antes de ello, se convertirá en un barro insalubre y peligroso para la salud de sus pobladores.