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El horror que vivió otra ex del femicida: "Me dejó inconsciente y abusó de mi sobrina"

La mujer policía está con licencia psiquiátrica desde el año pasado, luego de sufrir violencia de género por parte de Matías Martínez.

Después de que Belén Miranda, expareja de Matías Ezequiel Martínez, detenido por el femicidio de Úrsula Bahillo, hablara del calvario que vivió con el policía de la bonaerense, otra exnovia del acusado, Florencia Veloz dio detalles de la violencia que sufrió por parte del oficial y de la denuncia por abuso sexualmente de su sobrina (menor de edad). Además, reveló que tuvo una charla con Úrsula horas antes de que fuera asesinada.

El lunes a las cuatro de la tarde, Úrsula se comunicó con Florencia Veloz para contarle que Matías Martínez la agredía hacía siete meses, que tenía miedo y que estaba esperando que le entregaran el botón antipánico. Algo que jamás sucedió, porque pocas horas después, la asesinó de al menos quince puñaladas.

“Me comentó que sufría violencia de género y que quería aportar pruebas a la causa de mi sobrina. El martes ella tenía que llamar al fiscal de 9 de julio para aportar pruebas a la causa de mi sobrina. La escuché muy nerviosa, angustiada y con mucho miedo. Le dije que no le tenga miedo, que se refugie en su familia y amigos y que pidiera el botón antipánico”, señaló Veloz en diálogo con el canal de noticias TN.

Florencia y Matías salieron por más de 1 año y medio, y a pesar de que al principio la relación era normal, luego se volvió violenta. A él lo conoció cuando la trasladaron en 2019 a la comisaría de Rojas, y aunque había escuchado que tenía una denuncia previa realizada por una ex pareja, pensó que podía cambiarlo.

"Como yo vivía en 9 de Julio, sólo tenía comentarios de lo que había pasado en Rojas, pero sabía de su personalidad, porque mis compañeros, cuando se enteraron de mi relación, me dijeron ‘cómo te vas a meter con él'. Maltrataba verbalmente a sus compañeras de trabajo. Los superiores sabían las causas judiciales que Martínez tenía. Mi error fue apostar a que podía cambiarlo", dijo en diálogo con el diario Hoy Rojas.

Más allá de que al principio ella pudo poner límites en la relación, luego Martínez empezó a perseguirla, a querer saber dónde estaba cuando se iba de su casa, y por eso, ella comenzó a cambiar su comportamiento.

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"Primero fueron golpes de puño, una vez me pegó tres trompadas en la cabeza y me dejó inconsciente en el piso de mi casa”, señaló y agregó que cuando recobró el conocimiento, estaba sentada en una silla “y él estaba al lado mío, pidiéndome perdón”.

El mecanismo que usaba el agresor era siempre el mismo: cuando ella quería terminar la relación, Martínez le decía que se iba a suicidar y hacía el simulacro con su arma reglamentaria.

“En ningún momento lo denuncié, hubo una oportunidad en que fui a la Comisaría de la Mujer de Rojas porque me dio un golpe de puño y me arrancó todos los pelos arriba del móvil. Me suplicó y llamó a la madre para que lo defendiera, para que no lo denunciara. Muchas veces le dije que iba a terminar mal, le sugerí que vaya a un psicólogo y él me dijo: ‘Yo no estoy loco, las locas son ustedes”, aseguró.

El límite fue cuando se enteró que el ex policía había abusado de su sobrina en abril de 2020, algo que la menor pudo dar a conocer algunos meses después. "Él la había amenazado diciéndole que si hablaba me iba a matar a mí y a mi hija”, contó.

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“El 22 de diciembre le hicieron Cámara Gesell en Mercedes y determinaron que la nena decía la verdad. El 29 de diciembre el fiscal Sebastián Villalba le pidió su detención al juez Guillermo Oliva, que hizo caso omiso. Mi cuñada se comunicó con el juez y él le dijo que tenía que esperar que terminara la feria judicial. El 6 de enero el fiscal volvió a pedir la detención de Martínez, y hasta el lunes que mi cuñada se contactó todavía el juez no había tomado ninguna medida”, precisó indignada.

“A mi sobrina no le pusieron perimetral aunque él la amenazó durante dos meses para que no hablara porque me iba a matar a mí y a mi hija. A mi sobrina la desampararon. Todo lo que se hizo con ella se hizo de forma particular, pagado por la familia. Cuando pasó lo de mi sobrina yo llamé a mis superiores por la denuncia y me dijeron que no podían hacer nada porque desde Fiscalía 'no había llegado nada'. A otros compañeros le retiraron el arma por cosas menores. A él por por una causa de abuso sexual no le hicieron absolutamente nada”, subrayó la policía.

En relación a Úrsula, expresó: "Pude ponerme en su lugar y se me venían imágenes de estar yo en su lugar y verle esos ojos fríos, vacíos, llenos de odio que ponía cuando me pegaba. Pienso en lo que ha sufrido y lo que pasó con esta bestia. Yo no sabía que le pegaba hasta que ella me llamó, si me hubiese contactado antes hubiese hecho algo para advertirla, aconsejarla, hubiese hecho todo para que no le pase nada”, concluyó.

Florencia está con “carpeta psiquiátrica” desde marzo del año pasado, como consecuencia de la tortuosa relación que tuvo con el violento.

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