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“El humor me sobrevuela, es mi mirada”

Damián Dreizik. Es actor, dramaturgo, docente y guionista de cine. El sábado y el domingo estará en La Conrado, a las 21.30, con su unipersonal La maña.

Ángeles Nieto
nietoa@lmneuquen.com.ar

Damián Dreizik pertenece a la generación del Parakultural, un grupo de artistas al que le adjudican haber cambiado para siempre la manera de hacer teatro, a mediados de los ‘80, cuando la democracia todavía se vivía tímidamente.
Por entonces, dio vida junto con Carlos Belloso a Los Melli, un dúo emblema del under porteño.
Convertido uno de los grandes referentes del humor, Dreizik ha diversificado su particular mirada en distintos formatos: teatro, cine, radio, televisión e incluso fue la voz de la campaña publicitaria de una empresa de telefonía que se transformó en un fenómeno imparable en los ‘90, “La llama que llama”.
En la pantalla grande, además de haber actuado, fue el guionista de ese gran delirio protagonizado por Luis Luque y Diego Capusotto llamado Pájaros volando y no hace mucho estuvo al frente del libreto del film Por un puñado de pelos, ambos proyectos dirigidos por Néstor Montalbano.
En TV ha participado de ciclos como Delicatessen, Disputas y Sr. y Sra. Camas, y en radio tuvo un segmento en Day Tripper, con su personaje Raúl Ricoletti, que luego llevó al teatro con Sistema garage.
Por primera vez en la región, Dreizik llega junto a Vanesa Weinberg en la dirección, con La maña, que estrenó en 2006, tuvo una versión en Venezuela y que significó su primer unipersonal.   

¿Qué nos podés contar de la obra?
Es la historia de un náufrago que no se da maña, entonces se anula y no puede valerse por sí mismo. A partir de esa premisa absurda se disparan un montón de asociaciones libres. De eso se trata un poco la obra, es una obra de humor, pero no específicamente cómica, sino que bordea otros ribetes.
¿Utilizás tus obras como una forma de reflexión sobre tu trabajo?
Sí. Sistema garage es el trabajo que habla un poco sobre el teatro, pero en general me gusta tomar puntos de partida, temas y cuestiones, y trascenderlos. Hablar del teatro y de otras cosas también. Pero sí, son todos como tesis que uno va comprobando, afirmando, viendo para qué lado ir. Se trata de ir explorando y ver qué es lo que viene, qué es lo que esta pasando, tener la antena para percibir.
¿Pensás que podrías prescindir del humor?
Sí. El humor me sobrevuela, es lo que me gusta, es mi mirada, pero también creo que el humor tiene sus peligros, ¿no?; también te encierra, te puede volver superficial, porque querés obtener resultados inmediatos, es como complicado. De hecho, ahora voy a hacer una obra a mitad del año que viene sobre Walter Benjamín, el filósofo alemán, y no va a ser de humor. No va a ser una cosa solemne, ni va tener como ese contexto serio, pero tampoco va a ser de humor.  
Si hay un efecto, no va a ser buscado...
Es que para mí el humor es una mirada. Por eso hay tantos tipos de humor, y eso es lo increíble. Por eso es tan deseado, tan difícil lograrlo, porque está asociado a cierto placer, a cierta felicidad, también a cierta estupidez, porque hay humor estúpido que se puede convertir en una especie de tontería que te duerme las neuronas. Es una mirada.
Fuiste parte del Parakultural, una generación que rompió con algunos paradigmas de la época. ¿Pensás que hoy sería posible hacer lo mismo?
Creo que ese fenómeno, el parakultural, y esa historia, está muy mitificado. Correspondía a un contexto particular que era la democracia reciente; había como una caja que estaba como muy cerrada y se destapó, tuvo que ver con eso. Después las cosas cambian, no se podría hacer un parakultural ahora, porque es otro momento. Creo que la cuestión es tratar de construir algo en esta época, y eso es, por ahí, lo que está faltando.
Escribís para cine, teatro, y además tenés una novela para publicar. ¿Te identificás más con la figura del actor o con la del autor?
Esencialmente soy actor, pero la escritura me retroalimenta. Porque escribir para cine o teatro son géneros distintos, y está bueno, porque uno puede trabajar con otras premisas. Pero hay una lugar que es el mundo de uno y uno lo tiene que explorar, y eso es igual a todos los formatos.
¿Creés que el artista tiene un compromiso social y político per se?
Para mí, el compromiso del actor es hacer las cosas bien y ser fiel a uno mismo. Eso es política para mí. Y, si querés, hacerse cargo de algunas cuestiones contemporáneas y algunas problemáticas que le son propias en su lugar, en su contexto; eso es lo que entiendo como político. Después, lo partidario tiene que ver con una cuestión más privada, como ciudadano.

 

Una herramienta expresiva

Dreizik y Weinberg ofrecerán un seminario destinado a estudiantes avanzados de teatro y actores donde abordarán el humor como una herramienta expresiva para entrenar el instrumento actoral.
“La intención es explorar el humor como una mirada y no como un efecto, apropiándose del estado humorístico para iluminar zonas desconocidas y descubrir el propio potencial en el humor”, explica la dupla de actores y directores.
Se dictará sábado y domingo de 14 a 18.  Para inscripciones, comunicarse al 154573215.

 

 

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