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"El humor rompe cualquier barrera"

El actor llega a Neuquén con Casa Valentina, la comedia que indaga sobre el fenómeno "crossdressing". Se presentará hoy a las 22 y mañana a las 21 en el Casino.

Por Analía Castro

Luego de conquistar al público en la porteña calle Corrientes, Fabián Vena, Diego Ramos, Boy Olmi, Roly Serrano, Pepe Novoa, Cristina Alberó, Paula Morales y José María Muscari -quien actúa y dirige la propuesta- llegan a Neuquén con Casa Valentina, la comedia dramática de Harvey Fierstein que se presentará en el Casino Magic, hoy a las 22 y mañana a las 21.

La pieza versionada por Fernando Masllorens y Federico González Del Pino recrea el encuentro de un grupo de “crossdressers”, hombres heterosexuales que se reúnen en una casa para vestirse de mujeres y expresar su costado femenino.

“Casa Valentina ha impactado mucho por el tema. Se conoce muy poco sobre los crossdressers y eso genera una inquietud. Hay asociaciones en todo el mundo, sus historias son impactantes y tienen un coraje muy grande porque son miembros de la sociedad. Están casados, tienen hijos y la valentía de llevar adelante su deseo. Además, el hombre disfrazado de mujer genera un atractivo. La mano de Muscari ha sido fundamental. De una obra muy seria ha hecho un espectáculo muy divertido que tiene una llegada popular. El humor nace de la más profunda identificación y no de la parodia”, dijo Fabián Vena al explicar el éxito de la obra.

¿Por qué pensás que atrae tanto ver a hombres vestidos de mujeres?

Supongo que la idea de la parodia del otro género provoca cierta cosa payasesca. Pero acá no hay ningún tipo de farsa: ellos se sienten mujeres, por lo tanto tienen que vestirse. Hay cierto fetichismo con los vestidos y los maquillajes. Si todos fuéramos conscientes de que en nuestro propio ser habitan los dos géneros, seríamos un poquito más conscientes.

¿Cómo es tu personaje?

Georgina es la mujer que trae el conflicto. Es un paradigma porque es la presidenta de la asociación de cross en el mundo y su misión es hacer conocer sus derechos. Es una política que está absolutamente convencida de lo que hace y tiene una presencia de mujer apabullante. Este es uno de los personajes más ricos que he hecho.

Hay quienes plantean que, en parte, la violencia machista tiene que ver con un tipo de educación donde el hombre no puede expresar tanto sus emociones o llorar. ¿Creés que la obra puede incidir en un cambio de mirada al respecto?

En principio, mi absoluto repudio ante semejante bajeza. Es un producto de inseguridades justamente. Estos hombres crossdresser necesitaban tomarse dos horas semanales e ir vestidos de mujer; bajar un poco de esa locura del macho alfa en la que nos pone la sociedad. Lo que habla Casa Valentina es precisamente del gran prejuicio donde uno está metido y no es capaz de ampliar un poco su cabeza. Pero sobre todo de la necesidad de llevar adelante su deseo -el propio, no el que la sociedad espantosamente consumista quiere que sea- puede provocar cualquier tipo de inseguridad y llevar a la violencia.

¿Hay diferencias entre Buenos Aires y el resto de las provincias en cuanto a la recepción del público?

Es un fenómeno particular. He hecho varias giras nacionales y la diferencia es notoria con otras obras donde la gente reaccionaba según las costumbres. En este caso, el humor rompe cualquier barrera. Casa Valentina tiene una llegada propia, muy popular y cercana.

¿Cuál es tu postura sobre la situación de la ficción nacional en tevé con la primacía de latas extranjeras?

Para mí, la televisión es un lugar de negocios que tiene sus propias reglas y uno sabe si las acepta o no. Que en todo caso se pueda aportar elementos artísticos, bienvenido sea. Siempre voy a estar parado en ese lugar. Claramente, mis impuestos tienen que ir a la cultura. Claramente tiene que haber una reglamentación de materiales nacionales y una profundización del tratamiento de la cultura y la educación con reglas muy claras de un país, pero todavía estamos muy lejos de eso. Si respetáramos las leyes como en Francia, donde la mitad de los títulos son nacionales, sería otra manera de mirar el país.

Está muy caldeado el ambiente artístico con la discusión política...

Está muy caldeado porque se ha puesto de manifiesto la exterioridad de eso. Ahí te muestra también un pueblo prejuicioso e impersensible a hablar o escuchar de política. Tenemos que agradecer y seguir construyendo que cada uno se pueda manifestar y decir lo que piensa. Eso no tiene que ser motivo de ningún tipo de rispidez porque, si no, la discusión empieza a ser muy chiquita.

Además de salir de gira con Casa Valentina, Fabián Vena se prepara para debutar en Edipo Rey, de Sófocles, el clásico griego versionado y dirigido por Jorge Vitti que llegará en septiembre al Centro Cultural de la Cooperación. También participará en Hereafter, quién retiene a quién, un musical sobre la conexión con seres queridos a través de espíritus que se estrenará el próximo mes en el Metropolitan de Buenos Aires. Como si fuera poco, Vena está en tratativas para sumarse a proyectos de cine y tevé, además de dar clases en la escuela de teatro -Fabián Vena Estudio- que lanzó este año en El Damero.

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