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El humor de un siglo

Carlitos, el inolvidable personaje al que dio vida Charles Chaplin, cumple 100 años de su debut en el cine. El vagabundo de andar cerrado y pequeño bigote se transformó en ícono del cine mudo en filmes como "Tiempos modernos" o "El pibe".

Neuquén > Corría 1914 y la Primera Guerra Mundial estaba a punto de estallar. Meses antes, la industria del cine se preparaba para dar a luz, sin saberlo, a una de las estrellas más grandes de la historia: Charlot, o Carlitos -como se conoció en el país-, el personaje creado por el actor y director inglés Charles Chaplin.
El vagabundo que se convirtió en ícono del cine mudo y  el humorismo, y que posicionó a Chaplin entre los diez actores más célebres del siglo XX, cumple 100 años esta semana.
Algunos ubican su nacimiento el 2 de febrero, momento en que se estrenó el filme de 15 minutos “Making a Living”, donde interpretaba a un falso aristócrata inglés devenido en reportero.
Si bien aún estaba muy lejos del personaje al que él mismo describió después como “un caballero, un poeta, un soñador, un solitario, siempre a la espera de amor y de aventuras”, fue allí, quizás, donde comenzó a forjar su impronta.
Otros toman como punto de partida el corto “Kid Auto Races at Venice”, estrenado el 7 de febrero, donde Charlot, ubicado entre el público, interrumpía constantemente una carrera de autos infantiles provocando sucesivos problemas; mientras que varios cronistas aseguran que fue en “Mabel's Strange Predicament”, cuyo debut fue sólo dos días después, donde Chaplin se calzó por primera vez el traje de vagabundo.
 
Prolífico
Lo cierto es que fue en 1914 en los estudios estadounidenses Keystone de Mack Sennett donde Charles Spencer Chaplin, con sólo 24 años, inició una aventura que lo llevó a filmar más de 90 películas, la mayoría de ellas dirigidas por él mismo. Sólo ese año protagonizó 35 cortometrajes, entre ellos “Todo por un paraguas”, “Charlot en el baile” y “Charlot y el fuego”.
En ese entonces el lema de los estudios era la improvisación, por lo que Charlot quedó librado a la voluntad y el histrionismo que el propio Chaplin había conseguido desde su debut teatral, a los cinco años, y que luego profundizó en su paso por la compañía de mimo de Fred Karno con la que llegó a los Estados Unidos.
En sus memorias el actor recordó que el productor le dijo: “'Maquíllate y ponte un disfraz cómico, cualquier cosa’. Pero no tenía idea sobre qué maquillaje ponerme. Quería que todo fuera contradictorio: los pantalones holgados, el saco estrecho, el sombrero pequeño y los zapatos anchos".
"Estaba indeciso entre parecer joven o mayor, pero recordando que Mark Sennett  quería que pareciera una persona de mucha más edad; agregué un pequeño bigote que, pensé, agregaría más edad sin ocultar mi expresión", prosiguió.
"No tenía ninguna idea del personaje, pero tan pronto estuve preparado, el maquillaje y las ropas me hicieron sentirlo; comencé a conocerlo y cuando llegué al escenario ya había nacido por completo", agregó.
Desde entonces, Chaplin regaló al celuloide el humor silencioso más escandaloso de la historia. Es que si bien en la década del 20 comenzaron las producciones sonoras, el actor se negó a ponerle voz a su personaje. Por eso, incluso “Tiempos modernos” (1936), su gran hito cinematográfico y elegida como la quinta mejor película del siglo XX, es considerada muda, ya que en ella el director vuelve a prescindir de diálogos y sólo en una escena se lo pudo escuchar cantar.
 
Cronista social
Pero Charlot no fue sólo el personaje que logró subvertir y renovar las fórmulas del cine de la época, sino que fue además el primer vehículo por el que Chaplin logró canalizar sus ideas sociales y políticas, que le valieron la antipatía de muchos e incluso le significaron el exilio en 1953 en Suiza, donde vivió hasta su muerte en 1977.
Ya en “The Kid” (1921), su primer largometraje donde cuenta la historia de un niño abandonado al que adopta -retratando indirectamente su cruda infancia-, Chaplin logra plasmar entre el humor y la pantomima, cómo era la vida de en los suburbios.
Forjado en la miseria de las calles londinenses, donde creció aterrado por la locura creciente de su madre, que murió en 1928 sin saber que su hijo era uno de los cómicos más venerados del mundo, Chaplin comprendió que el drama, el melodrama y la comedia, matizados con tintes sentimentales, podían seducir al público.
En “Tiempos modernos”, donde se da la última aparición de Charlot, Chaplin ensayó una crítica a la era industrial, la producción en serie y la explotación laboral, y en su comedia de humor negro “Monsieur Verdoux”, de 1947, realizó una crítica directa al capitalismo.
Sin embargo, su gran osadía fue “El gran dictador” (1940), su primera película hablada donde parodia a Adolf Hitler y ridiculiza al nazismo. La película fue nominada en cinco rubros para los premios de la Academia, aunque no ganó ninguno.
Esa filmografía fue la que hizo de él un “agitador político”, según sus detractores, llegando incluso a ser perseguido por el FBI, acusado de conductas “antiamericanas”, ganándose la prohibición de regresar a los Estados Unidos, mientras promocionaba en Europa su filme “Candilejas”.
Aún hoy, después de 100 años de su irrupción en el cine, Chaplin sigue siendo el gran maestro de la comedia.
Quien mejor lo resumió fue Billy Wilder, director que ganó dos veces el premio Oscar “por El apartamento” y “Días sin huella”, que dijo: “Al crear a Chaplin, Dios estaba en buena forma. Necesitará uno o dos siglos para hacer otro genio de este calibre”.

Editarán la primera novela de Chaplin
La Cinemateca de Bolonia, Italia, a través de su laboratorio del Cine Recobrado, ha restaurado toda la obra completa de Chaplin, ordenado y catalogado su archivo; y el pasado viernes en Roma presentó un inédito absoluto, la única novela escrita por Chaplin. Se trata de "Footlights", que sirvió de base para el filme "Candilejas" ("Limelight"), pero que el actor y director se había negado a publicar, sepultándola en su inmenso archivo, compuesto por más de 150 mil piezas.
Fue el máximo experto en su obra, el crítico e historiador inglés David Robinson, autor de la más copiosa biografía que inspiró la película protagonizada por Robert Downey Jr., quien ordenó las diferentes versiones que Chaplin dejó escritas de la novela para realizar lo que él espera sea la que mejor refleje la voluntad del autor. Robinson también escribió el ensayo "The World of Limelight", en el que explica los orígenes de la novela, escrita a partir de 1948, cuando Chaplin, amargado por el fracaso de su último filme "Monsieur Verdoux", empieza a reflexionar sobre su vida, su arte y sobre el temor de estar perdiendo el favor de su público.
 

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