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El fuerte rumor del viento se entremezclaba ayer con la música movida que reproducía un altoparlante a orillas del Limay, mientras dos decenas de personas vestidas de rosa enfocaban la vista al horizonte. Esperaban que, por un rodeo del río, aparecieran los más de 30 kayaks que participaron de la Regata Rosa para concientizar sobre la detección precoz del cáncer de mama.
Con más de 70 participantes que se animaron a remar por el Limay, el viento no logró opacar una verdadera fiesta organizada en conjunto por Rosa Fénix, un grupo de sobrevivientes de cáncer de mama, y Quatro Vientos, un equipo de deporte aventura con base en China Muerta
La actividad, que tuvo el auspicio del Centro Oncológico Integral, la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén y la Clínica de Imágenes, tuvo como objetivo generar conciencia sobre la importancia de realizarse auto exámenes y consultar periódicamente al médico para evitar que los tumores crezcan. “No es lo mismo encontrar un tumor chiquito que uno muy avanzado que no se puede tratar”, detalló Ana María Agüero, una de las integrantes del grupo que rema cada sábado en sus entrenamientos.
Las sobrevivientes se dieron un tiempo para compartir agua, manzanas y una sonrisa amplia que se lucía en todas las fotos, donde se mezclaban los chalecos fosforescentes con sus camisetas rosas.