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El maestro rasta y alfabetizador de la Cordillera del Viento

El docente lleva adelante un plan de alfabetización solidaria. Les enseña a leer y a escribir a adultos mayores de un paraje.

El norte neuquino y la emblemática Cordillera del Viento son dueños de historias propias y de historias de extraños. La de aquellos que llevan la vida y el destino atado al cordón montañoso y la de aquellos que llegan con una mochila cargada de sueños por cumplir y de entregar su vocación al servicio de todos. La de aquellos que traen consigo todas las ganas de escribir sus historias paralelas junto a la de los habitantes de antes, de ahora y de siempre de esta región bendecida por la naturaleza, por su belleza, y bendecida por Dios, por la calidad de su gente.

A este rincón privilegiado llegó el maestro Carlos Perié hace 17 años, y la magia del lugar lo atrapó, se aquerenció y hoy todos lo conocen como “el Maestro Tatú”, un sobrenombre que lo acompaña desde la infancia y que hoy es parte de su identidad. “Mi madre y mi padre nacieron y vivieron durante años en Las Lomitas (Formosa). Con mis dos hermanas nacimos en Córdoba. Yo, el 15 de noviembre de 1977 en Jesús María. Pero cuando tenía dos años vinimos a Neuquén, para vivir en Senillosa. Mi hermano menor nació en Neuquén capital”, resume su hoja de vida.

“Cuando me preguntan de dónde sos, siempre respondo con ahínco: de Senillosa. Porque es el lugar de mi infancia, de mis historias familiares y sociales”, dice. Mostrando un completo sentido de pertenencia al terruño que lo cobijó afirma que “ahora también digo que soy del norte neuquino. Actualmente, vivimos con mi hijo y compañera de viaje en el paraje Los Carrizos (Villa del Nahueve)”. Toda la experiencia escolar la completó en Senillosa.

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El maestro rasta y alfabetizador de la Cordillera del Viento

“Hice el jardín, primario y secundario en este pueblo, el de mi corazón”, relata. “Estudié magisterio en Plottier, en el hoy IFD 5 Carlos Fuentealba, varias materias con el compañero Carlos, y estuve cerca suyo cuando lo asesinaron en el 2007. En mi memoria están hermosos recuerdos de nuestras charlas, soñábamos en voz alta sobre cómo queríamos cambiar el mundo”, cuenta y se emociona.

Sobre su vocación asegura que desde el primer día que entró al magisterio, la intuición le decía que era lo suyo. Al recibirse, lo primero que hizo fue inscribirse para trabajar en las escuelas rurales de la cordillera norte de Neuquén. Su primer trabajo fue en la 28 de Andacollo. Luego se desempeñó en Los Miches, Huinganco, Butalón Norte, Los Carrizos, Manzano Amargo y Las Ovejas. “En enero del presente año, después de titularizar en dirección de tercera por concurso, me presento como maestro director en la escuela rural primaria 47 de Cayanta”, cuenta el docente.

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El maestro rasta y alfabetizador de la Cordillera del Viento

El maestro comenzó a escribir su historia cuando llegó por primera vez en el 2003 al norte neuquino. “Los 17 años de mi trabajo docente, con aciertos y errores, estuvieron siempre aquí en la ruralidad. En primaria (como representante sindical de Aten), en secundaria, y ahora en Cayanta como maestro de multigrado (nivel inicial a séptimo)”, señala.

Con relación a su aspecto de rasta, cuenta entre risas que al llegar al norte neuquino ya tenía el cabello largo. “Esto generó algunas impresiones desencontradas pero se tuvieron que acostumbrar y la aceptación en general fue muy buena”, dice y agrega: “Tengo una anécdota de cuando trabajaba en Los Miches. Allí una niña de siete años me preguntó si era hombre o mujer, haciendo referencia al pelo largo. Y eso dio pie para una linda clase sobre las imágenes, la diversidad y la cultura. Esa niña, como todos y todas en esa clase, nunca había visto a un hombre así. Fue divertido y aprendimos mucho juntos”, recuerda. Comenta, además, que “hace un par de años, ese cabello largo se transformó en rastas, gracias a la idea y trabajo artesanal de, por aquel entonces, una estudiante del secundario de Andacollo”. En referencia a su original aspecto por estas tierras comenta que “campesinos y crianceros, gente muy respetuosa, no solo aceptaron esta diversidad cultural mía, sino que suelen también gastarme alguna que otra broma, siempre desde el cariño y la confianza construida”.

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El maestro rasta y alfabetizador de la Cordillera del Viento

Este año, cuando el maestro queda como director titular de la escuela primaria del paraje Cayanta, decide interiorizarse en la realidad de cada familia del lugar y se sorprende al saber que la única auxiliar de servicio no sabía leer ni escribir. Allí se dio cuenta que estaba frente a una injusticia social, a lo que propuso darle clases en contraturno. Luisa, con entusiasmo, contó a otra adulta mayor de la idea y se contactaron con el maestro, quien a través de útiles, vídeos, escritos y principalmente el diálogo comenzó con las clases de alfabetización solidaria. Así nació el Plan de Alfabetización Solidaria para Adultos que hoy cuenta con 9 estudiantes adultos, la mayor tiene 82 años. Así como ellos, existen muchos adultos mayores, en su mayoría mujeres campesinas de la localidad, que por su cultura y costumbres de sus padres no pudieron acceder a la educación pública y gratuita. “Cuando un adulto mayor aprende a leer y a escribir siento una gran satisfacción porque se trata de personas que siempre te estarán agradecidas de saber algo tan significativo para sus vidas”.

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