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Absolutamente nadie de los que el 21 y 25 de julio de 2000 colmaron el estadio de Independiente de Neuquén para ver al glorioso Independiente de Avellaneda ante Boca y San Lorenzo imaginó que uno de los jugadores que estaban en cancha diez años más tarde sería elegido el mejor del Mundial de Sudáfrica.
Rubio, rápido y furioso. Diego Forlán tenía 21 años, toda la potencia y el hambre de gloria. Se advertía una gran proyección. Pero tampoco podía presagiarse el privilegio que el destino luego le depararía. Ni él, como alguna vez confesó, se atrevía siquiera pensarlo. Lo cierto es que el atacante fue titular en los dos juegos que afrontó Independiente en el triangular de grandes del que estos días se cumplieron 20 años y en el que el Rey de Copas dio la vuelta.
Forlán fue de menor a mayor en la mini competencia. En el primer partido ante San Lorenzo fue más empuje y barullo que otra cosa. Tanto que se retiró reemplazado por Ezequiel Amaya en el complemento y el diario deportivo Olé calificó su actuación con 4,5 puntos. El que sí se lució fue su compañero de ataque, Francisco Panchito Guerrero, autor de los dos goles del triunfo 2 a 0.
En ese partido inicial el Rojo dirigido por Osvaldo Piazza formó con L. Fernández; Martínez, Zelaye, Páez, Ramírez; Galván, Avila (Bustos), Pacheco, Víctor Lopez (Manrique); Francisco Guerrero (Vuoso) y Forlán (Amaya).
En tanto, San Lorenzo lo hizo con Campagnuolo; Paredes, Ameli y Tuzzio; Pusineri, Michelini, Erviti y Mario Santana; Romagnoli; Franco y Estévez. Al cuervo lo conducía el campeón mundial, Oscar Ruggeri.
La mejor versión de Forlán se vio en el segundo partido, el del 0 a 0 ante Boca. Movedizo como de costumbre pero más claro que en el primer cotejo. Esta vez Olé le puso un 6 y el cambio de Amaya se repitió pero en el final.
El Rojo formó con Fernández; Martínez, Páez, Milito y Ramírez; Galván, Pacheco, Domizi y Víctor López; Guerrero y Forlán.
El xeneize de Bianchi, en tanto, alistó a Muñoz; Calvo, Ibarra (central y capitán), Medina y Fagiani; Marchant, Pinto, Andrizzi y Quiñonez; Chelo Delgado y Chaco Giménez.
Su consagración mundialista
Actual entrenador de Peñarol de Montevideo, Forlán dio el salto del Rojo al Manchester United y a lo largo de su exitosa carrera actuó en otras potencias como Atlético Madrid e Inter de Milán. Pero el también ex Villarreal español tuvo el momento de mayor gloria al ser considerado el Balón de Oro del Mundial 2010 que ganó España.
En Sudáfrica, fue el héroe de la celeste que llegó a las semifinales del torneo. Diego compartió el título de goleador de la competición con 5 tantos y fue condecorado con el premio otorgado al mejor jugador del torneo. Campeón de América en nuestro país con el combinado charrúa, Neuquén se dio el lujo de verlo jugar cuando daba los primeros pasos de una carrera que sorprendería a propios y extraños.
Otro delantero charrúa que se lució
Vaya paradoja, hubo otro delantero mundialista uruguayo y viejo socio de Forlán en la celeste que se lució en aquel triangular en Neuquén. Hablamos del Loco Sebastián Abreu, autor del gol del triunfo del Ciclón 1 a 0 ante Boca. ¡Uruguayo, uruguayo!