Neuquén > La fórmula de la excelencia existe, y, entre cello y acordeón, el brasileño Jacques Morelenbaum y Chango Spasiuk la pusieron en práctica en un concierto memorable, el último miércoles, en el Cine Teatro Español.
El Chango abrió la noche con la frescura melódica con la que sabe vestir los aires del Litoral que toca su acordeón. En formato de cuarteto, ofreció un set impecable de 45 minutos, junto a Marcos Villalba en percusión, Víctor Renaudeau en violín y Marcelo Dellamea en guitarra.
“Me queda el cariño y la alegría de cuando estuvimos el año pasado. Se dio la posibilidad de volver con este gran músico brasileño con el que somos muy amigos. Algunos creen que la música es como el fútbol, y no tienen nada que ver”, dijo el músico de la tierra colorada, para dar paso a Jacques Morelenbaum, y destacó que los unen muchas cosas: “Compartimos el mismo mundo sonoro. Sobre todo el amor por la música, sentirla como ese remanso para vivir, más allá de un espectáculo”.
Promediando el concierto, el Cello Samba Trío, la formación que Morelenbaum comparte con Lula Galvão en guitarra y Marcelo Costa en percusión, tomó el escenario con una simpleza y refinamiento cautivante. Temas de Marcus Vinícius, “Corazón vagabundo” de Caetano Veloso, “Aire libre”, única canción compuesta por el músico, y “Sabor”, de João Donato, fueron las obras que tomó la exsquisita formación.
Minutos más tarde, el Chango junto a sus músicos se unieron a la banda, con la música de ese compositor argentino “que nos emociona mucho: "Vuelvo al Sur” de Astor Piazzolla", dijo el brasileño.
El momento que compartieron fue tal vez el más atractivo, porque las dos tradiciones musicales tuvieron que acomodarse y poner en evidencia lazos invisibles. El punto máximo lo tocaron con la hermosa composición del Chango “Infancia”.
Cerca del final sonó el chamamé de Pynandi “Los descalzos”, tema que “puede significar pobreza, libertad”, dijo el Chango, que mostró la alegría de recibir ovaciones: “Nada puede ser mejor que este día”. (L. V.)