POR GEORGINA GONZALES - gonzalesg@lmneuquen.com.ar
Pasajeros contentos y con expectativas de viajar más rápido. Pero también con algunas dudas en relación con la seguridad. Este fue el telón de fondo del escenario de la jornada de estreno de la primera etapa del Metrobús en esta capital.
Durante este jueves en casi todas las paradas hubo al menos dos inspectores de tránsito para guiar a colectiveros, automovilistas y peatones en su nuevo paso por la Avenida del Trabajador. Fueron en total 30 los inspectores dispuestos para controlar el flujo del tránsito durante la mañana y la tarde, especialmente en el horario de ingreso y salida de las escuelas.
Continuidad
Los operativos de control seguirán durante las primeras semanas del Metrobús, según confirmó el director de Tránsito municipal, Facundo Churrarín, para colaborar y que no haya confusiones al volante.
“Estoy contenta y con expectativas de llegar más rápido a trabajar y así poder tener más tiempo para mí”, contó María, vecina del barrio Gregorio Álvarez.
En general, los vecinos repitieron esas ganas de poder trasladarse en menor tiempo hacia el centro de la ciudad; y otros, a los que la parada se les alejó un poco, estuvieron algo ofuscados por la caminata extra.
Aunque, por ejemplo, a Damián del barrio El Progreso, las dos cuadras que tuvo que caminar de más para llegar a la parada no le opacaron las ganas de probar este servicio renovado que le ofrecía el transporte público.
Temores
“Yo tardaba 20 minutos al centro y espero que ahora sea menos”, dijo mientras esperaba su colectivo.
El repetido temor que marcaron varios de los vecinos que viven en calles cercanas por las que pasa el Metrobús fue el que les provocan las rejas que están ubicadas al lado de los paneles, ya que piensan que los chicos se pueden trepar y caer al asfalto. “Yo ya lo vi muchas veces. Los chicos se suben a esas rejas y bajan por el otro lado que es por donde pasan los autos. Es un verdadero peligro”, aseguró Luis, vecino de la calle Pizarro en San Lorenzo.
Para el vecino, esas rejas que pusieron al lado de los paneles en las paradas se transforman en “escaleras” para la “diversión” de los chicos que puede “terminar mal”.
Tranquilidad
Rogelio Carrillo, uno de los inspectores consideró “tranquila” la primera jornada, aunque aclaró que ayudó el paro del gremio docente que dejó a muchos chicos sin ir a clases (ver página 7). Para hoy, la llegada de los estudiantes será su desafío porque todos los colegios deberían dictar clases normalmente, al menos los establecimientos ubicados en proximidades del Metrobús.
En esta primera etapa son 3,2 kilómetros lo que están habilitados con un carril único para colectivos por el que también pueden pasar ambulancias, bomberos o policía.
Las personas que circulan en bicicleta o en moto deben hacerlo por el carril donde también van los autos, y nunca por el del Metrobús, aunque ayer se vieron varios “desorientados”. También los inspectores pegaron varios gritos y silbatazos a los peatones que quisieron cruzar por el medio de la cuadra, inclusive con niños de la mano.
“Pero bueno, es el primer día, de a poco la gente se va a ir acostumbrando. Igualmente está todo señalizado así que si un automovilista pasa en rojo o dobla por donde no está permitido le ponemos una infracción”, aseguró Carrillo.
Tal como lo denunciaron desde el inicio de la obra del Metrobús, los comerciantes aseguran que, al no estar permitido estacionar sobre la Avenida del Trabajador, las “ventas cayeron en un 40%” y hasta piensan que deberán mudarse.
Carnicerías, verdulerías y almacenes sienten la falta de los compradores de paso que habitualmente frenaban en sus puertas, al regreso del trabajo, para luego seguir hasta sus casas.
Miriam, dueña de una panadería y almacén de la Avenida del Trabajador está enojadísima. “Tengo las heladeras vacías, ya no puedo comprar. Me tengo que ir de acá”, aseguró.
La mujer comentó que sus ventas están en “caída libre” y que, aunque hace 12 años tiene su comercio en la zona “con el Metrobús cambió todo”.
Por su parte, su vecino de cuadra, el carnicero José Manríquez, aseguró que hace unos meses bajaba 14 medias reses por semana y que actualmente pide solo cuatro.
“Yo contaba con el cliente que pasaba en el coche, frenaba y compraba lo que iba a cocinar esa noche tranquilo. Ahora todos pasan de largo”, confesó angustiado.
Y no solo se les hace difícil a los clientes llegar a su comercio, sino también a su distribuidor de carne, que debe estacionar en la esquina y caminar con la media res al hombro hasta su local.
“Ojalá esto funcione y yo voy a ser el primero en decir que me equivoqué, pero mientras tanto, sigo pensando que deberían haber hecho las cosas de otra manera. Por ejemplo, habilitar esta calle para ir al centro y otra para volver”, consideró el comerciante.
Tampoco le parece una buena idea el Metrobús al verdulero de la cuadra. “No se vende ni la tercera parte. El negocio es de mi hijo y está pensando en cerrar”, dijo.