Hubo mesas salariales de las que salimos con un margen de previsibilidad económica para los 55.000 empleados públicos”.
¿Cómo califica estos primeros 100 días?
Siento que vamos por el buen camino. Dimos unos primeros pasos con firmeza, seguridad y serenidad. Hay mucho por hacer. Pero recorro la provincia, recibo mucho cariño, y me contagio de ese compromiso que tienen los neuquinos con nuestra tierra. Yo lo califico como un tiempo de encuentro en el diálogo y en el trabajo.
¿Cuál fue el momento más difícil desde que está en el gobierno?
El 10 de diciembre fue el momento más difícil. Jorge Sapag me entregó la Biblia y me quedé con la función. En la ceremonia de asunción habíamos caminando desde la Legislatura. Entré a la Gobernación, me tomé un vaso de agua y me encontré bastante solo en ese momento. Fue un punto final y otro de inicio, que lo viví con mucha intensidad, con mucha conciencia de lo que estaba sucediendo, con los afectos, pero también es algo que se experimenta en una soledad grande. Fue un flash, un instante, en el que a uno lo cruza la gran responsabilidad de ese compromiso que asume. Es difícil de explicar. Ahora estoy muy tranquilo y feliz de haberlo asumido.
Cualquiera hubiera dicho que fue el paro de los docentes…
Creo que hubo mesas salariales de las que salimos con un margen de previsibilidad económica para los 55.000 empleados públicos. Hubo negociaciones con distintas metodologías, pero en todas primó el sentido común, la construcción. Hubo una actitud seria y responsable a través del diálogo, que fue lo que finalmente se impuso.
En la relación con Nación, ¿hay una afinidad pragmática, de conveniencia, o son coincidencias políticas?
Con el Presidente (Mauricio Macri) coincido en que él es un hombre del hacer. Nos encontramos en el trabajo. Respecto a la provincia, Nación tiene una deuda y encontraron una primera forma de ir avanzando en este tema a través de los fondos que nos están mandando (1500 millones de pesos hasta ahora). A la deuda que ya había por el subsidio al gas que no se pagó (más de 1000 millones de dólares a YPF), desde abril pasado, se suma la del último trimestre, y la vamos a seguir reclamando. Nos están dando adelantos a cuenta del pago de esa deuda. Y está pendiente el nuevo valor para la molécula del gas viejo, que la estamos aguardando. La afinidad con Nación pasa por un proyecto de equipo, de trabajo en conjunto, que nosotros también lo planteamos acá con los intendentes, de cara a la gente.
¿Sigue firme que el nuevo precio del gas esté para la primera semana de abril?
Ese es el plazo que se viene hablando.
¿Una meta para esta nueva etapa del año?
En el plano local, profundizar el contacto con la gente, con cada neuquino. Y a nivel nacional es imperioso seguir trabajando para bajar la inflación. Sin eso, no hay posibilidad de crecimiento para cada neuquino y cada argentino. Las provincias y Nación tenemos que tirar del mismo carro con esa meta. Y hay que seguir diversificando la economía, con más energías renovables, hidroeléctrica, riego. Para no quedar tan atados al precio del petróleo. El contexto internacional de hoy es ese. Tenemos el desafío de que Vaca Muerta siga creciendo y que otros sectores de la provincia también se desarrollen, diversificando la matriz económica.
¿Qué tiene que corregir y qué destaca de su gobierno?
Tenemos que seguir trabajando para desarrollar la provincia. Empezando por los que menos tienen. La historia de la provincia es un espejo: no había ni caminos ni hospitales. Hoy tenemos una de las provincias con más crecimiento, y hay que seguir por ahí. Generando una canasta con las energías renovables, la eólica, la hidroeléctrica, y más tierra bajo riego. El petróleo está en desarrollo, pero los precios fluctúan. Tenemos que alcanzar un crecimiento más equitativo.