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El nocivo cóctel nocturno de ácido, pastillas y alcohol

Todos los fines de semana llegan pibes intoxicados a los hospitales.
Guillermo Elia
guillermoelia@lmneuquen.com.ar
 
Neuquén
La movida nocturna de Neuquén se ha convertido en escenario del consumo de drogas como LSD, metanfetaminas y psicotrópicos. Estas sustancias son literalmente parte del cóctel que hacen los jóvenes con alcohol y energizantes para tener múltiples sensaciones.
Las guardias de los hospitales neuquinos y de la región suelen recibir cada fin de semana a decenas de pibes intoxicados que revelan a los médicos todo lo ingerido durante largas noches caracterizadas por el descontrol.
“Estas drogas (LSD, meta, pastillas) no se consumen de día, por lo general las ingieren dentro de los boliches con alcohol que mezclan con energizantes, la famosa jarra loca, que les causa una multiplicidad de sensaciones”, detalló una fuente reservada de la Subsecretaría de Salud de la Provincia.
En el caso del LSD (también conocido como “pepa”) y la meta, un integrante de las fuerzas nacionales de seguridad que operan en la región explicó que “en muchos casos son universitarios que las traen de Buenos Aires cuando vienen a visitar a la familia y las revenden entre sus amigos”.
Los pesquisas tienen en la mira, por la comercialización de meta y LSD, a los barrios denominados coquetos, como Santa Genoveva, Río Grande y Jardines. A éstos se suman los country cerrados donde las fuerzas de seguridad no tienen tanto acceso para hacer observaciones.
“Los que consumen drogas sintéticas son jóvenes de familias pudientes. Este tipo de drogas no se consume en Confluencia y el oeste”, aseveró el investigador.
En cuanto al consumo de psicotrópicos, desde Salud de la Provincia aclararon que “son las pastillas y gotas que se roban de la casa a los padres o abuelos. Principalmente, Alplax y Rivotril”.
Pero cuando en las casas las pastillas están ausentes, los pibes durante la semana hacen un recorrido por distintos consultorios en busca de recetas para comprar psicotrópicos.
Una doctora que atiende en pleno centro neuquino reveló: “Todas las mañanas pasan pibes pidiendo que les hagamos recetas para comprar Rivotril. En una ocasión, uno se hizo pasar por paciente y me pidió que se lo recete. Por su cuadro, un resfrío, no se lo podía recetar, por lo que me amenazó”, reveló la profesional.
Las más asediadas por estos jóvenes son las secretarias de los consultorios, que a diario lidian con estas situaciones. 
“Giorgis (condenado recientemente por el crimen del comerciante Diego Vázquez), que lo reconocimos por las fotos del diario, pasaba todos los días. Así como él hay otros más”, contó una secretaria que prefiere reservar su identidad por temor.
Desde el Colegio Médico, Silvia Ávila confió a LM Neuquén: “Todos los meses recibimos denuncias de profesionales que después de atender a un paciente descubren que les robaron el sello. La cosa es que después lo utilizan para falsificar recetas. Por lo que hemos detectado, principalmente compran Rohypnol que es un tranquilizante muy potente (incluso más que el Rivotril)”.
Ávila confió que están analizando impulsar desde el Colegio Médico un proyecto para crear un registro oficial para que no se puedan hacer sellos libremente. 
“Para hacer facturas necesitás una autorización de la AFIP que tenés que presentar en la imprenta. Bueno, con los sellos pretendemos algo parecido para que haya mayor control”, concluyó la profesional.
 
 
Consumo precoz
La iniciación y la asistencia
 
“Se empieza con el alcohol o el cigarrillo y eso los deriva a la marihuana. Ese consumo se inicia a los 14 años, aunque hay pibes más chicos. A los 16 años ya comienzan a experimentar con los psicotrópicos y drogas sintéticas, que mezclan con alcohol y energizantes. A partir de los 19 años es cuando se observa el consumo sostenido de la cocaína”, detalló cronológicamente un profesional de la Subsecretaría de Salud de la provincia.
A la asistencia pública llegan pibes provenientes de familias de bajos recursos y también de clase media. Por día se hacen siete admisiones. Hay una decena de camas para internación en el hospital regional.
“Los pibes de clase alta se van a instituciones de Buenos Aires, aunque en la región existen las denominadas ‘camas VIP’ en clínicas para procesos de desintoxicación”, reveló el profesional.
En la actualidad, el 40% de las consultas por adicción son de mujeres, pero en los dos centros de día que tiene Salud Metal del Hospital Castro Rendón no tienen camas para mujeres, por lo que han optado por hacerles tratamiento en forma ambulatoria.

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