"Me gusta ver y escuchar que las naciones y sus líderes abren sus puertas y sus corazones", añadió el jefe de la Iglesia católica.
El papa, de 79 años, criticó que las personas que vienen huyendo de las guerras y la violencia tienen que aguantar en las fronteras, "porque muchas puertas y corazones están cerrados".
Desde hace semanas, unas 10.000 personas se encuentran varadas en condiciones muy precarias en el campo situado en la ciudad fronteriza griega de Idomeni.
Los países de la ruta de los Balcanes cerraron sus fronteras y frustraron el viaje de los refugiados en dirección al centro y norte de Europa.