Francisco criticó la "injusta distribución de la tierra (...), los alquileres injustos por casas en mal estado" y la falta de infraestructura básica, como el abastecimiento de agua. Ese tipo de situaciones es "una consecuencia de nuevas formas de colonialismo" y de una "cultura del despilfarro", advirtió. Además alabó los valores de la "resistencia" y la "solidaridad" en los barrios pobres, que la "sociedad opulenta, anestesiada por un consumo desenfrenado parece haber olvidado".
En un emotivo discurso, una de las vecinas del barrio pidió al Papa que intercediese por los habitantes de Kangemi ante el Gobierno. "Las personas que viven en asentamientos informales en Kenia no tienen acceso al agua, a menudo está racionada, es de mala calidad o no se puede beber", lamentó Pamella Akwede. "Negar el agua a una familia con algún tipo de pretexto burocrático es una gran injusticia, sobre todo cuando se saca provecho de esa necesidad", dijo por su parte Francisco, advirtiendo que las personas son más importantes que "el dios del dinero".
Los pobres "tienen un lugar especial en mi vida y en mis decisiones", aseguró el líder de la Iglesia católica. "Estoy aquí porque quería que supiesen que sus alegrías y esperanzas, sus miedos y aflicciones no me son indiferentes".
Continente de la esperanza
El papa Francisco calificó a África de "continente de la esperanza", ayer, tras su llegada a Uganda, destacando el trato que brinda este país a los cientos de miles de refugiados que acoge en su territorio.