"Quiero confiarles cómo leo mi vieja Biblia: a menudo la tomo, la leo un poco, luego la coloco en el banco y me dejo mirar por el Señor. No soy yo quien mira a Él, sino Él que me mira a mí. Dios está de verdad ahí, presente. Así me siento observado por Él y siento -y no es cierto sentimentalismo-, percibo en lo más profundo lo que el Señor me dice", contó el sumo pontífice.
Fatiga En los últimos meses Francisco lució cansado, especialmente luego de su regreso de África.
"A veces no habla. Y entonces no siento nada, sólo vacío, vacío, vacío... Pero, paciente, permanezco ahí y lo atiendo así, leyendo o rezando", agregó.
Jubileo
El Papa, por otra parte, prometió el miércoles que el Jubileo extraordinario de la misericordia que se inicia será un año dedicado a "la ternura y el perdón".
"Es el año del perdón, el año de la reconciliación", declaró el Papa en una entrevista a Credere, el semanario oficial del Jubileo.
Ante las numerosas malas noticias, "el mundo necesita descubrir que Dios es padre, que hay misericordia, que la crueldad no lleva a ninguna parte, que la condena no lleva a ninguna parte, porque la propia Iglesia (...) a veces cae en la tentación de seguir una línea dura", dijo.
"Por un lado, vemos el tráfico de armas, la producción de armas que matan, el asesinato de inocentes de las formas más crueles posibles, la explotación de personas, de menores, de niños (...) un sacrilegio contra la humanidad (...) Entonces el Padre dice: 'Deténganse y vengan a mí'", explicó el Papa.