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El penal

Neuquén > En la actualidad son 23 las internas que se encuentran alojadas en la Unidad de Detención Nº 16. Lejos de parecerse a las cárceles pobladas por hombres, la de mujeres guarda características singulares.
Una de las particularidades del penal es que entre las reclusas casi no existen problemas serios de convivencia, más que alguna pelea aislada. Desde que fue creada la unidad no se registraron motines.
“Consideramos esencial para su recuperación que sean tratadas como cualquier otra persona. El trato que mantenemos con las reclusas es ameno y gracias a eso es que hemos construido una cárcel en la que los conflictos son muy pocos”, afirmó la jefa del penal, Elena Contreras.
Esta situación se fue logrando a través del tiempo ya que en un principio la realidad era completamente diferente a la actual. “Tuvimos que luchar por nuestros derechos porque en mi caso a mí me recibieron a los golpes. Debimos pelear por cambiar esa situación”, aseguró una de las internas que primero ingresó a la unidad y que cuenta con una de las penas mayores.
Poco a poco las reclusas fueron tomando otra actitud y también así lo hicieron las agentes penitenciarias, según relataron. Tal es así que actualmente entre ellas el trato es cordial. Las reclusas aseguran que esta camaradería ayuda a su crecimiento personal y además a mantener un clima de tolerancia y respeto. “Acá no nos tratan como si fuéramos un número. Nos llaman por nuestros nombres”, comentó otra de las mujeres, que en la actualidad obtuvo el beneficio de estudiar fuera del penal.
A pesar de la situación de encierro, la mayoría de las presas se encuentra cómoda en la unidad. Consideran que es una cárcel en la que pueden vivir de una manera diferente a la realidad que se vive en otros penales.
“En un momento algunas quisimos estudiar abogacía pero el problema era que no teníamos transporte que nos llevara hasta la facultad que está en Roca. Entonces, nos dijeron que nos tenían que trasladar a la alcaldía de esa ciudad. Ni lo pensamos. Buscamos otra carrera para estudiar”, afirmaron entre las cuatro detenidas que, lejos de dejar pasar el tiempo, buscan a diario qué hacer para que los muros que las rodean sean cada vez menos perceptibles.

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