Flavio Ramírez
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Neuquén.- Los vecinos y comerciantes del Bajo revivieron la pesadilla de 2014. La Ruta 22 hizo de tapón e impidió el escurrimiento del agua, que se acumuló en las esquinas, entrando a las casas y a los locales.
La circulación fue cortada en la mayoría de las arterias, para evitar que los vehículos hicieran olas y el agua se metiera por las puertas.
Los dueños y empleados de los negocios trabajaron levantando mercadería para evitar pérdidas. En Perito Moreno, el local de Blancoamor otra vez fue afectado y muchos artículos se mojaron. No fue el único. A una cuadra, el imprentero José intentaba bloquear el ingreso del agua. “Pagamos impuestos, pero cuando pasa esto nadie nos da una mano. Las obras y la calle esa que abrieron en la barda, hecha para los chetos, nos trajo toda el agua”, se quejó.
Sobre la calle Tierra del Fuego, Belén y su familia sacaban agua a baldazos para evitar la inundación de su casa. “Entró por la cloaca”, contó ayer por la tarde. La calle Illia se convirtió en un río desbocado. Al llegar a Independencia, una enorme laguna inundaba todo. Los vecinos, en su mayoría miembros de la comunidad zíngara, cortaron la circulación para evitar que el oleaje de los autos se les metiera en las casas.
Cruzar la ruta, todo un desafío
Tratar de cruzar la Ruta 22 se convirtió en una odisea para muchos automovilistas. El agua acumulada en las colectoras impedía el tránsito. Era necesario recorrer varias cuadras hasta encontrar un cruce seguro. La mayoría de los conductores optaba por la avenida Olascoaga, pero al llegar al otro lado, se encontraban con todo inundado.
Cinco barrios de Plottier, aislados
Todas las calles de la ciudad quedaron ayer inundadas luego de las fuertes lluvias. Los barrios más afectados fueron el Unión y el 103 Viviendas. La Municipalidad asistió a más de 70 familias con nylon, alimentos y ropa. Anoche ya había 28 familias autoevacuadas y 13 personas evacuadas.
El Comité de Emergencia conformado para responder a las urgencias por el temporal funcionó en la Dirección de Defensa Civil. Desde allí el intendente, Andrés Peressini, coordinó los siete equipos que trabajaron asistiendo a los vecinos de todos los barrios.
Los barrios El Chacay, Colonia San Francisco, Alsogaray, La Esperanza y Toma Evita quedaron casi aislados por la inundación de sus calles. Por esta situación Peressini pidió a los vecinos que permanecieran en sus casas alertas para drenar sus desagotes.
La Municipalidad, con la aprobación del gobierno provincial, alquiló camiones cisterna para sacar agua de los barrios donde no hay salida para el agua.
En el barrio 103 Viviendas los vecinos indicaron que el agua llegó hasta las puertas de sus casas. La situación ahí fue más alarmante además por las pérdidas de líquidos cloacales. La calle Candole, que une el centro con el oeste, estuvo intransitable.