ver más

El recolector de residuos que hizo escuela en Junín de los Andes

Ernesto "Tito" Mellado tiene 74 años. Casi la mitad de su vida la dedicó a la recolección de residuos en su localidad. Su historia de identidad y pertenencia.

En la vida siempre se dice que somos lo que hacemos. Y cuando eso se hace con dedicación, compromiso y respeto por los demás las personas logran dejar una marca indeleble en el corazón y en el recuerdo de cada uno de sus vecinos. Es lo que le ocurre a don Ernesto “Tito” Mellado, un exempleado municipal que dedicó casi la mitad de su vida a desarrollar el oficio de recolector de residuos, cumpliendo servicios en el municipio de Junín de los Andes.

Hoy ya jubilado y con 74 años sobre sus espaldas, recuerda sus inicios en este trabajo que le valió siempre la admiración y el respeto de cada uno de los habitantes de la localidad.

Don Tito nació en el paraje San Ignacio, un 26 de septiembre de 1947. Fue uno de los tres hijos varones que le entregaron a estas tierras cordilleranas sus padres Dionisio Mellado y Virginia Amalia Coifin.

En el año 1985 se empleó como agente municipal. Luego de completar algunos trabajos como ayudante de albañil y de mantenimiento, en el cementerio y en la plaza central, le ofrecen el puesto como recolector de residuos. “Enseguida me gustó este trabajo. Me gustaba andar corriendo, era como que hacía ejercicio todos los días y después por el contacto siempre con la gente. Eso me gustó mucho. Siempre me dirigí a todos con respeto y amabilidad”, dijo con satisfacción don Tito.

Agregó que “fueron casi 30 años que le dediqué a este oficio. A la par tuve un compañero de fierro que lamentablemente hace unos dos años falleció. El se llamaba Carlos Américo Vera. Fue un gran compañero de trabajo y amigo de la vida”.

Don Tito conoció la vida dura y difícil desde niño. Apenas pudo completar su ciclo primario en la Escuela 7 Tomás Falkner de Junín de los Andes. Entre las changas de niños llegó a sus 17 años donde comenzó a ejercer como ayudante de albañil en varias empresas que llegaban al pueblo.

Ahora ya puede disfrutar a pleno de la familia que ayudó a construir en tantos años de trabajo. Sus hijos orgullosos del legado de ofrenda y sacrificio son Oscar, Eduardo, Delia Beatriz y Orlando.

Años difíciles de su infancia

Con respecto a su trabajo dijo que “antes era sacrificado porque se hacía la recolección en camiones con caja volcadora. Después ya en los últimos años de trabajo se hacía en camiones compactadores. En los primeros tiempos entrábamos a las 8 de la mañana y trabajábamos hasta las 16 o 17 hs. Como el pueblo era chico se completaba todo el recorrido”, contó don Tito.

Después vino el crecimiento y don Tito y su compañero se encargaron solamente de la recolección en el Barrio Primeros Pobladores.

“Siempre he sido un buen obrero y me siento orgulloso que la gente me reconoce y me agradece todos los años de trabajo. De ese trabajo que elegí para parar la olla y para criar y educar a mis hijos”, relató con emoción.

En el pueblo también se lo reconoce como un hincha fanático del club River Plate. “En mis años de mozo supe jugar de número 6 en las canchas. Era bastante bueno”, dijo entre risas.

-> El noble gesto para las fiestas

Don Tito para las fiestas tuvo un noble gesto que lo pinta de cuerpo entero de cómo es su personalidad y de cómo valora el trabajo de los demás. Esta vez esperó en la puerta de su casa a los actuales recolectores de residuos que pasan por su barrio y les regaló unas cajas navideñas.

recolector de residuos junín de los andes.jpg

Don Tito, el ejemplar recolector de residuos de Junín de los Andes.

“Ahora me toca estar del otro lado y sé lo que significa este trabajo así que quiero devolver la misma atención que me dieron mis vecinos en tantos años de trabajo. Antes casi no compraba cosas para Navidad porque todo me daba la gente agradeciendo mi cumplimiento y mi amabilidad siempre con ellos”, dijo. Esta vez los agentes municipales homenajeados por él fueron Matías Espinosa y Diego Henríquez.

-> Anécdotas de su trabajo

En este tipo de trabajo suelen ocurrir cosas insólitas o que también demuestran la honestidad de las personas. En uno de aquellos recorridos de antes por error tiraron a la basura una costosa planta de un kiosco céntrico. “Como yo conocía de memoria cada recorrido y donde depositaban cada camionada de residuos fuimos con mi compañero y encontramos la planta y la devolvimos”, contó don Tito.

Luego contó que en otra oportunidad unas porteras en sus tareas de limpieza habían tirado una bolsa con plata de la recaudación de un kiosco que tenía una Cooperadora en la escuela que el mismo había estudiado. “Fuimos al basurero y revolvimos un poco los restos de una camionada y felizmente recuperamos esa valiosa bolsa y se la devolvimos a sus dueños”.

Te puede interesar