El West Ham empató al convertir un penal Andy Carroll (83) que ponía fin a una racha de 574 minutos sin que el líder encajase un gol, y su compañero Aaron Creswell (86) silenció a la grada local con un gol que parecía dar los tres puntos al equipo de Londres.
Pero ya con el tiempo cumplido un penal dudoso de Carroll fue aprovechado por el argentino Leonardo Ulloa para llevar el delirio a las gradas del King Power Stadium.
"La expulsión cambió el partido", dijo el técnico italiano dle Leicester Claudio Ranieri, que evitó criticar al colegiado. "Yo juzgo a mis jugadores, no al árbitro. El árbitro no es mi problema".
El veterano entrenador destacó el trabajo de sus hombres: "Nuestro partido fue fantástico, este es nuestro alma, jugamos así cada partido: sangre, corazón y alma. Fue magnífico. Este punto es muy importante psicológicamente".