Fabricio Abatte
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Neuquén.- Se vienen los equipos y en cada rincón del estadio suena fuerte el clásico: “Esta campaña volveremo’ a estar contigo, te alentaremos, de corazón...”. Tribunas semirrepletas, banderas largas, redoblantes... Gastadas al eterno rival y ovaciones a los ídolos. Hay clima de cancha en el Ruca Che. Hay clima de River-Boca. Es lo que generan los conjuntos más populares también por aquí, aunque sea con sus veteranos ilustres. Las figuras emblemáticas de ambos disputaron ayer una nueva edición del superclásico senior, en el que el gran ganador fue el público, que pudo disfrutar de cerca a quienes tantas alegrías le regalaron.
Allí está emocionada Estela Inostroza, una fana de Boca que viajó exclusivamente desde Catriel.
Medio estadio para el Millo, otro tanto para el Xeneize. “River, decime qué se siente haber jugado el Nacional”, provocan los de Boca y el fantasma de la B (un hincha disfrazado) baila de un lado de a otro en la cabecera que ocupan los hinchas xeneizes. “El que no salta abandonó”, devuelven gentilezas los de la Banda. Y redoblan la apuesta con otro hit para la ocasión: “Adónde están, que no se ven, son los bosteros de Neuquén...”. Hay risas en frente y complicidad, nunca da la sensación de que pueda caldearse el ambiente, sino que todo queda en el folclore del fútbol.
Anuncian a los equipos, unos aplauden y otros silban, según su simpatía. Los goles se gritan como si fuera por los puntos y sobre la hora. Y el “uuuhhh” atrona cada vez que River o Boca malogran una chance.
“Es importante que los hijos y los padres vean que River y Boca pueden jugar juntos sin ningún problema. Hay que dejar de lado la violencia”. Ubaldo “Pato” Fillol. Gloria de River y la Selección argentina
“Disfrutamos mucho esto e intentamos demostramos que más allá de querer ganar no pasa más de un partido de fútbol”.Roberto “Tito” Pompei. Gloria de Boca, Vélez y Racing
Ortega, el más ovacionado
Muchos de los hinchas del Millo fueron a verlo a él. Como Pablo Raimán, un neuquino que sueña “con conocer el Monumental”. Y el Burrito se lleva la mayor ovación de la noche. “Ortegaaa, Ortegaaa”, primero. El jujeño levanta la mano y saluda y baja el “ole, ole, ole, ole, Burrooo, Burrooo”. Tal vez no luce el mejor estado físico, pero cada vez que toca el balón se nota que la clase se mantiene intacta. El que se dio el gran gusto de volver a ponerse la de River fue el orense Pablo Parra, invitado para formar parte del Millo, uno de sus ex equipos, junto al Mencho Medina Bello, y el Tiburón Rivarola, entre otros.
En Boca no hubo una estrella a la altura del jujeño, pero sí varios que se mostraron en buena forma, como el Leche la Paglia, el Guly, Andrés Guglielminpietro y Tito Pompei.
Se jugó serio y victoria xeneize
Como suele darse en estos partidos, hubo muchos goles y el que festejó fue Boca: 9 a 7. Ello sirvió para que su parcialidad desatara un repertorio de gastadas como el “que nacieron hijos nuestros, hijos nuestros morirán”. Superfiesta.
2000 personas presentes en el estadio
Número parejo de ambas parcialidades, que se hicieron sentir, antes, durante y después del partido.
Banderas de varias ciudades
El valle, presente
Los trapos de distintas zonas fueron un ejemplo de que el partido movilizó a la región. En la tribuna de River se vio, entre otros, uno de Roca y en la de Boca, uno de Cinco Saltos. También de Neuquén y de ambas peñas.
Los botines del jujeño
Siempre se destaca por su clase, pero esta vez también por su calzado. Los botines amarillo fosforescente de Ortega no pasaron inadvertidos.
Parra, de la cancha al banco
Ayer jugó junto a las glorias de River, uno de sus ex equipos. Hoy dirigirá a su actual elenco, La Amistad, en el partido contra el Decano por el Federal B.
Campaña para donar
Se llevó adelante en el Ruca Che una campaña para donar órganos. Una buena iniciativa.
El Xeneize ganó en la previa del debut
Boca tuvo su última prueba antes del debut en la Superliga y anoche en Asunción le ganó 2 a 1 a Cerro Porteño, en el amistoso que se realizó en el marco de la reinauguración de La Olla, el estadio del club azulgrana, con goles Wilmar Barrios y Gonzalo Maroni.
El entrenador Gustavo Barros Schelotto presentó un equipo ultraofensivo. Con Edwin Cardona en el mediocampo, arrancando como interior por izquierda, y arriba el trío Pavón, Benedetto y Júnior Benítez. La apuesta de ataque no tuvo respuesta efectiva en la primera parte.
El equipo paraguayo complicó por la espalda de los volantes de Boca, aunque tampoco tuvo acciones claras.
En el complemento, el Mellizo hizo varios cambios buscando más consistencia ofensiva. Lo logró por momentos. Una buena combinación entre Cardona y el ingresado Cristian Espinoza, que terminó la jugada con remate débil, fue una de las acciones más claras al comienzo. Otro centro de Cardona dejó en buena posición a Leandro Magallán aunque su remate terminó en las manos de Silva. También otro de los ingresados, Agustín Bouzat, cabeceó en buena posición, pero la rechazó Molina. El local tuvo sus chances a través de Insaurralde. Sobre los 31, en gran acción, Wilmar Barrios armó una jugada de contra que él mismo cerró ingresando de frente al arco y rematando con autoridad.
Sin embargo, poco antes del cierre igualó para el local Diego Churín para cerrar una gran jugada de contragolpe. Por esa vía, lo ganó Boca con una corajeada del colombiano Frank Fabra, quien fue hasta el fondo por la izquierda y envió el centro para que defina Gonzalo Maroni.