El Rulo espera con ansias irse 15 días a Buenos Aires en febrero, para hacer la pretemporada con sus compañeros de Boca. Mientras tanto, dice que sólo le hace caso a su pasión: "Juego al fútbol de la mañana a la noche". Este verano cambiará los goles del recreo por los picaditos en la playa.
La pasión por el fútbol empezó cuando tenía tres años y jugaba con su papá. A los cinco, la maestra de jardín notó que se destacaba. "Le llamaba la atención que era muy chiquito y ya sabía gambetear", explicó Luis Aguirre, el papá del nene. Gracias al video, a Jeremías lo llamaron para las pruebas del equipo xeneize: metió cinco goles. Luego le avisaron que había sido seleccionado y le mandaron la camiseta. "Cuando me llegó, me la puse enseguida; nunca había tenido una camiseta de Boca", contó con una sonrisa.
"Si el crack está disponible, todavía lo queremos", le dijo a Luis un representante de Huracán. También llamaron de Newell's y de equipos del exterior. Mientras tanto, el Rulo le toma las manos a su hermana Jazmín, de un año y medio, y le enseña a patear la pelota. Luis cuenta que los tres hermanos son muy unidos y que será difícil la separación en 2017, cuando Jeremías se mude a Buenos Aires para vivir en la pensión de Boca e iniciar allí el secundario. "Estamos muy conformes con la pensión y el seguimiento que hace club; en Maronese también lo cuidan mucho", expresó el hombre. Jeremías soporta la presión sin inmutarse. A pesar de que lo reconocen por la calle y pertenece a uno de los clubes más grandes del país, el nene aún se destaca en cada partido. Este año, en Maronese, su equipo ganó los dos torneos que jugó y él se consagró goleador.