El incidente terminó con Hernández, Gutiérrez y Johnson expulsados, así como todos los integrantes del banco de suplentes de Peñarol, por ingresar en el campo.
Por eso, el conjunto de Hernández tuvo que disputar el resto del partido con cuatro jugadores y terminó perdiendo 100-75. Pese al reducido equipo, en determinado momento Peñarol llegó a remontar una desventaja de diez puntos y a pasar al frente 53-51.
Hernández se manifestó arrepentido por lo ocurrido. "Me arrepiento automáticamente de lo que hice. Estuvo mal y no lo volvería a hacer", señaló.