inglaterra.- Jay Watson, de cuatro años, estaba jugando en la plaza y se abrió la cabeza. Por eso la familia lo llevó al hospital. Los médicos le pegaron la herida y mientras lo sostenían quieto para que no se moviera, el pegamento cayó por el rostro del nene pegándole el ojo. Cuando sucedió las enfermeras del hospital de Worcester, en Inglaterra, trataron de despegárselo a la fuerza y con solución salina, pero el nene gritaba de dolor. Los médicos les dijeron a la familia que se despegaría en pocas horas, pero en realidad tardó cinco días.