En España, en tanto, la frustración por más de cuatro meses de incertidumbre política y el escenario de repetición de elecciones marcaron la celebración del 1º de Mayo, durante la que las dos grandes centrales del país llamaron a los ciudadanos a volcarse a las urnas el 26 de junio para que haya un "gobierno de cambio" y evite la continuidad de los conservadores.
Como es habitual, decenas de miles de personas salieron a la calle para secundar las movilizaciones convocadas en 80 ciudades de España, con Madrid y Barcelona a la cabeza, con una participación de alrededor de 50.000 personas en la marchas más multitudinarias, según los organizadores.
En Italia, los principales sindicatos -CGIL, CISL y UIL- eligieron la ciudad de Génova, en el noroeste del país, para celebrar la tradicional manifestación del 1º de Mayo, que este año se concentró en un solo pedido: que el Gobierno saque al país de la crisis económica que arrastra desde 2009 y que el país vuelva a crecer.
En Alemania miles de trabajadores salieron a las calles, mientras que lo propio se hizo en Taipei, convocados por los principales sindicatos para pedir una reducción del horario laboral.