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Gracias a los avances tecnológicos, monitorear cada movimiento inusual en el perímetro de una casa se convirtió en una alternativa posible. En la región, ante el crecimiento demográfico y el avance en la actividad delictiva, la venta de cámaras de seguridad ya registra una suba promedio del 50% en los últimos dos años y desde las empresas especializadas afirman que cada día tienen más consultas sobre todas las opciones que ofrecen para resguardar la propiedad privada.
Joaquín Gallo, socio de GH Alarmas, explicó que hay varias causas que explican en el crecimiento en la demanda de cámaras de seguridad. "Por el avance de la tecnología, ahora los equipos de seguridad y las cámaras son mucho más accesibles, y por eso una empresa, un kiosco o una casa de cualquier categoría puede tener una", dijo. También opinó que la creciente inseguridad es un motivo de preocupación para muchos vecinos, que se deciden a invertir en estos dispositivos para sentirse más tranquilos.
Desde Servicio de Seguridad Patrimonial SRL, Daniela Ríos explicó que notaron una suba más marcada en los últimos dos años, y que ahora venden un 60% más de equipos que antes de que iniciara la pandemia de coronavirus. Para ella, el repunte también se debe al crecimiento poblacional de la ciudad, que sumó el desarrollo de nuevos barrios semi privados en puntos alejados, donde no hay comisarías ni patrullajes de la Policía.
En muchos barrios, los vecinos gestionan la seguridad de manera colectiva. Ríos aclaró que sus servicios son más económicos si se contratan entre grupos de vecinos, que pueden recurrir a la seguridad física, con un guardia, o a rondines con un vehículo que patrulla varias propiedades. En el caso de las cámaras, se pueden instalar en viviendas solitarias, pero el monitoreo e vuelve menos costoso si se comparte el gasto con otros propietarios.
En la región, es posible proteger una vivienda de los robos mediante múltiples mecanismos. A las ya conocidas alarmas se sumaron los sistemas de seguridad. Algunas empresas ofrecen la instalación de los equipos por un costo de entre 15 y 20 mil pesos, y luego cobran unos 20 mil pesos mensuales en promedio por el servicio de monitoreo, que incluye el aviso a la Policía y el patrullaje de un vehículo por la zona en caso de que se detecten movimientos inusuales.
En GH Alarmas, en cambio, se ofrece la venta e instalación por un valor que oscila entre los 45 mil y los 60 mil pesos, aunque se trata de una inversión por única vez. Gallo aclaró que la firma ya deja instalados los equipos y ofrece también un sistema para que el propietario realice el monitoreo a través de una plataforma que se puede gestionar de manera remota en un dispositivo móvil o una computadora. De esta manera, estas cámaras no exigen un pago mensual.
En este local, las cámaras se venden un 40% más que antes, aunque la suba se compensa con la reducción en los pedidos de alarmas, que pierden terreno contra la posibilidad de registrar y grabar todo lo que sucede en los alrededores de la vivienda. Según detallaron desde estos locales, las grabaciones se convierten en una prueba para hacer denuncias en caso de que ocurra un robo.
El avance de los hechos delictivos también motivó a muchos neuquinos a colocar estos sistemas incluso antes de mudarse. Así, las casas en construcción suman cámaras de seguridad o rondines para evitar el robo de materiales o para resguardar la propiedad de otros hechos vandálicos. En ese contexto, el desarrollo de nuevos loteos en sectores alejados también motoriza la actividad para las empresas de seguridad privada.
Nuevas opciones de seguridad
Ante el avance de la tecnología, que reduce los costos de distintos dispositivos de grabación y rastreo, las empresas de seguridad ofrecen distintas alternativas para evitar robos o daños en casas o vehículos. Las alarmas, por ejemplo, se venden ahora con un sistema de monitoreo que notifican al celular del usuario cuando se activan, e incluso se conectan de manera directa con la Policía, con un costo de mantenimiento de 3600 pesos.
Por otro lado, algunas firmas también permiten hacer un seguimiento satelital de los vehículos para evitar robos de autos, con un sistema que incluso detienen la marcha del coche robado a través de un botón en el teléfono celular.
En los barrios privados, los clientes optan sobre todo por la seguridad física, a través de guardias apostados en distintos puntos del loteo, o a través de un vehículo que realiza rondines permanentes para vigilar. "En los barrios abiertos, que no tienen administración, es más difícil organizarse para contratar estos servicios", afirmó Daniela Ríos, de Servicio de Seguridad Patrimonial SRL.